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Joel Embiid se pone el cielo como único límite

Joel Embiid puede convertirse en el mejor jugador de los próximos años si sigue mejorando y las lesiones le respetan.

Joel Embiid

Digital Plume Hunter

Conociendo a Joel Embiid

Todo aficionado a la NBA conoce a Joel Embiid, no cabe la menor duda. El pívot camerunés es el máximo representante de “The Process”, es decir, el largo camino de Philadelphia 76ers por volver a la élite de la Conferencia Este, un sendero del cual se empieza ya a vislumbrar el final, aunque todavía queda un buen trecho por recorrer. Este tramo está comandado por el protagonista de este artículo y su nuevo aliado Ben Simmons, los encargados de llevar a la franquicia a la gloria tal y como Moisés condujo a los hebreos a la tierra prometida.

El que fuera elegido en la tercera posición del “Draft” de 2014 pasó dos años en el dique seco por las lesiones, un problema que ha sido recurrente en su corta carrera. La temporada pasada vimos su debut en la mejor liga del mundo. Pese a que el físico solo le pudo dejar jugar 31 partidos con minutos restringidos, todos los seguidores de la NBA vimos que no era un jugador más, que tenía algo especial que lo hace diferente. Pese a ser un novato, le vimos dominar en ambos lados de la cancha, algo que solo puede mejorar con el paso de los años y la consecuente adquisición de experiencia.

De momento, en su segundo año en la liga, acompañado de Ben Simmons, claro candidato a Novato del Año, Embiid está mostrando todos sus recursos y todo su potencial de mejora, dejando claro que puede ser un jugador que marque las diferencias en la liga durante los próximos años. Sus recursos ofensivos parecen ilimitados y su aportación defensiva es clave, ayudándose de sus imponentes 2,13 metros de altura y 110 kilogramos de peso. Su actitud guasona y los errores de principiante son algo subsanable con el paso del tiempo, que puede acabar por convertirle en el jugador más dominante de la NBA.

 

El partido de su vida

Si alguien no se había enterado de su presencia entre los mejores, su actuación en el partido contra Los Angeles Lakers ha concentrado una cantidad de atención importante hacia su figura, y no es para menos. Sus increíbles números fueron: 46 puntos, 15 rebotes, 7 tapones y 7 asistencias. Son números que impresionan a propios y extraños, además de que es la primera vez que se alcanzan esas cotas en un encuentro. Aunque el rival no fuese el más fuerte, nada quita mérito a esta actuación histórica de la que hay que extraer dos conclusiones. La primera es que es fácil ver que Joel Embiid ejerce su dominio con relativa facilidad, lo cual deja entrever un futuro muy prometedor. La segunda es que esta actuación ha llegado en su partido número 43 en la NBA, es decir, poco más de media temporada ha tardado el camerunés en regalarnos ese partido.

En este encuentro vimos que el repertorio ofensivo del pívot es prácticamente infinito. Si tiene un buen día, muy poca gente le puede frenar. Vimos que tiene facilidad para los tiros de media distancia incluso estando punteado. Le vimos tirando desde más allá de la línea de tres puntos pocas veces, pero bien seleccionadas, aunque ese es un apartado que todavía tiene que entrenar. No puedes despistarte porque es poderoso a la hora de atacar el rebote y es muy difícil conseguir que falle bajo el aro. Además, tiene un porcentaje bastante decente en tiros libres, por lo que pararle de manera ilegal tampoco parece una solución válida. Por supuesto, demostró una gran visión de juego, algo que se estila cada vez más entre los hombres interiores. Es capaz de leer los cortes de los exteriores y sacarla de la pintura cuando la defensa se centra en él con bastante criterio.

 

Lo que más impresionó fueron tres jugadas concretas en las que, además de todo lo mencionado antes, enseñó su juego de pies, haciéndonos recordar a grandes jugadores que han pasado por la liga. Un “euro step” al estilo de James Harden, algo complicado de hacer correctamente con su tamaño, y dos movimientos en el poste bastaron para dejar boquiabiertos y salivando a muchos amantes del baloncesto. Un giro hacia la canasta y un “dream shake” que bien podría haber firmado Hakeem Olajuwon son una clara muestra del potencial latente del camerunés. Muchos afirman que es muy joven y que un partido no significa nada, lo cual es lógico, pero es innegable que es un jugador cuya progresión asusta a cualquiera y al que hay que tener muy en cuenta en los próximos años.

 

¿Dónde está el límite de su potencial?

Lo que más llama la atención cuando uno le ve jugar es la facilidad con la que Joel Embiid hace cosas que están al alcance de pocos con menos de 50 partidos en la liga y muchos años por delante para mejorar. La sensación que da es la de jugador dominante, de esos que no ves jugar todos los días. Muchos aficionados sienten que puede hacer prácticamente lo que se proponga en el apartado ofensivo desde fuera y desde dentro, y sus propios compañeros lo saben también

Tras el mejor partido de su corta carrera declaró estar al 69%, lo cual genera muchas dudas. Todos sabemos de su gusto por las bromas en redes sociales y con los periodistas, las cuales ya le han costado algún enfrentamiento virtual con jugadores o personajes del baloncesto. Muchos lo califican de actitud chulesca, pero es innegable que sabe aprovechar los momentos para dar su opinión con un humor negro que le pone en el centro de todos los debates y provoca muchas risas entre los aficionados.

Aun así, es verdad que puede tener razón. Tras jugar 31 partidos en sus primeras tres temporadas, los médicos aconsejan restricción de minutos, y es raro verle superar los 30 o 32 noche tras noche. Además, puede que se esté conteniendo para no forzar su maltrecho físico y, que, en caso de que el destino sea benevolente y le permita desarrollar su carrera sin problemas, por fin le veamos mostrar su 100%, el cual le podría otorgar el estatus de mejor pívot de la liga, e incluso el de mejor jugador.

 

Futuro prometedor y desconocido

Joel Embiid promete ser uno de los jugadores más completos de toda la liga, lo cual le puede convertir en el gran dominador de la próxima década con Karl- Anthony Towns y Giannis Antetokounmpo, entre otros. Es muy difícil pararle en ataque, ya que te puede anotar de casi cualquier manera y es un buen pasador. No puedes subestimarle en defensa, porque su imponente físico y la experiencia y fundamentos que puede ir adquiriendo serán vitales en su desarrollo. Sólo tiene una gran tara, la cual se espera que no lastre su carrera.

La salud del camerunés es una verdadera incógnita. Se perdió sus primeras dos temporadas completas, además de que en la tercera sólo pudo disputar 31 de los 82 encuentros. De momento esta temporada estamos disfrutando de su juego en un buen estado de salud, aunque es verdad que su propensión asusta a los aficionados de Philadelphia 76ers, sobre todo después de firmar una extensión de contrato por 148 millones para los próximos cinco años. Todos esperamos que el camerunés no sea el nuevo Greg Oden y que de verdad alcance su máximo potencial.

 


 

En definitiva, podemos terminar diciendo que Joel Embiid es un jugador al que merece la pena ver ahora y siempre. Si las lesiones le respetan y tiene un desarrollo como el que se prevé, podemos estar ante el mejor jugador joven de toda la liga, algo que es muy serio, y es que parece que este chico no tiene límites.

 

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