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Opinión

Jimmy Butler no hace mejores a los Sixers

El alero aporta pero aún hay mucho margen de mejora. Un capítulo más de El Proceso.

Han pasado ya dos meses y Jimmy Butler se ha enfundado la camiseta de los Sixers en 27 ocasiones. Tras un periodo de incertidumbre con su futuro, parece que el ex de los Wolves tiene nuevo hogar (quizás de alquiler) para poder entrar en dinámica y, por qué no, soñar con logros más grandes.

Brett Brown sacrificó a uno de los mejores defensores de la liga como es Robert Covington y a una de las mayores promesas europeas del último lustro por traerse al ‘deshauciado’ Butler. A día de hoy, tanto Saric como ‘RoCo’ están asentados en la rotación de un equipo que trata de volver a renacer sin el mandato de Thibodeau.

¿Y Jimmy Butler?¿Encaja en su equipo?

La operación, estadísticamente hablando y jugador por jugador, sí que beneficia a la franquicia de Philadelphia. A día de hoy, el alero promedia unos muy buenos 19 puntos, 5 rebotes y casi 4 asistencias por noche. Nada mal para lo que debería ser, a gusto de un servidor, el tercer espada del equipo. Y es aquí donde empiezan los problemas.

Jimmy Butler tiene ansias de ser el líder de un equipo. Da la sensación de que se cree merecedor de mandar en una plantilla, de ser el jugador franquicia. Y salvo en Chicago, coincidiendo con la etapa más gris de Derrick Rose, no ha habido resultados con algo así.

La verdadera estrella de los Sixers es Joel Embiid. Quizás el pívot más dominante desde ‘Shaq’ y con mayor repertorio de juego. Candidato a MVP y presencia más que asegurada en el All Star. A su lado, Ben Simmons es el jefe de operaciones de la franquicia. Por él pasa y se genera -como debe ser- todo el juego de su equipo gracias a su talento innato como director y sus extrañas condiciones para generar. Uno entre mil.

¿Qué queda por repartir? Lo ideal sería un ejecutor de nivel, un 3&D de manual que pueda asumir en momentos calientes. Un puesto en el que Jimmy Butler parece encajar a la perfección…Si no tuviera la mentalidad de Jimmy Butler.

Estandarte defensivo de los Sixers

Si Brett Brown aceptó enviar a Convington a Minnesota fue porque creyó -y con razón- que Butler debería asumir ese rol de defensor exterior del equipo. Un puesto que su última incorporación asume sin problemas. Desde siempre, el ex de los Wolves ha sido un excelente defensor y valorado como tal. Es atrás donde se ganan partidos, rondas… Campeonatos.

Utilizando como muestra los últimos partidos de los Sixers, apreciamos la influencia defensiva de Jimmy Butler. Frente a Indiana, Oladipo (6/20 TC) y Bogdanovic (3/11) sufrieron para anotar cómodamente. En su primer enfrentamiento contra los Wolves, Wiggins se quedó en unos tristes 12 puntos. Ambos partidos con victoria para ‘Philly’.

En las derrotas es donde apreciamos realmente el trabajo defensivo del bueno de Jimmy. Ante los Wizards, 34 puntos de Bradley Beal. En el duelo frente Atlanta Hawks, partido perdido y 29 puntos para Kevin Huerter. Y JB anotó 30 puntos. Es bastante clara la necesidad de un perfil defensivo a buen nivel.

El ataque de los Sixers, el gran problema

Conseguir reunir a tres estrellas en un mismo equipo no garantiza el dominio absoluto. Es incluso más complejo lograr que todas brillen y muestren su mejor baloncesto. Y sobretodo, que lo hagan a la vez.

Un peso ofensivo tan repartido garantiza que en casi todo el encuentro los Sixers tengan una referencia ofensiva en cancha. Y digo ofensiva y no anotadora, por no nombrar -aún- a JJ Redick.

Sobre el papel es un planteamiento ideal para Temporada Regular. Un periodo que permita al resto de jugadores contar con un líder en el parqué mientras que se van puliendo asperezas en el juego de cara a Playoffs, donde será necesario que Butler, Embiid y Simmons acumulen muchos minutos de calidad juntos.

Cuando los tres grandes nombres son alineados a la vez, los resultados no son del todo esperanzadores para Brett Brown y su equipo. La anotación se reduce y sobretodo el margen de anotación respecto a los equipos rivales.

Es en este apartado donde se destaca la importancia de un ejecutor como JJ Redick en el sistema. Con él, estos datos se disparan hasta casi depender de él. Un síntoma nada positivo teniendo a un elenco de estrellas como tal.

Al margen de los obvios beneficios defensivos que aporta Jimmy Butler, su aportación ofensiva debe cambiar y moldearse un poco a lo que tiene alrededor. Está muy bien tener otro jugador capaz de resolver en el 1×1, de fiar en el ‘clutch’ y, básicamente, capaz de ganar un partido. Pero para que los Sixers funcionen como la máquina que pueden llegar a ser, uno de los puntos a resolver es hacer de la aportación de Jimmy Butler algo más fluido, más espontáneo.

Si no se te ha venido a la mente Klay Thompson, ya lo nombro yo. Butler lanza tan solo 2.4 tiros en ‘catch and shoot’, pero promedia un 43.7% de acierto en triples en esas situaciones. ¿Recurso a explotar?

Una adaptación pensando a largo plazo

A principios de año, Butler comentaba en The Athletic la presencia de un “equipo generoso que puede optar por el extra pass. Con tíos así, el ataque será una parte fácil de todo esto”. Y no mentía. Desde su llegada, los Sixers son el séptimo mejor ataque de la NBA (19º antes del traspaso), una marca muy positiva y esperanzadora al ver que aún las piezas no han encajado del todo.

“Es más sencillo jugar aquí (que en Minnesota). La manera en la que estos chicos juegan es más fácil que tener que crear en aclarados o bloqueos”. Y no le falta razón, pero tampoco somos ciegos. Butler es muchísimo más productivo si recibe un bloqueo. En su contra, Brett Brown y su poca amistad con los ‘pick and roll’. Pero nada que no se pueda arreglar.

El trabajo del entrenador es lograr que todas sus estrellas se encuentren cómodas. Hasta la llegada de JB, el uso de bloqueos directos era casi inexistente, priorizando las pantallas para Redick y el espacio para que Ben Simmons pudiera romper.

La clave con Butler no es obligarle a ese juego, sino saber sacar sus virtudes. Y quizás incluir más situaciones de P&R, sin alterar totalmente el sistema ofensivo, acabe siendo más positivo que negativo. Y sobretodo, mantener a un carácter casi indomable como el del alero.


Jimmy Butler no está haciendo a los Sixers todo lo mejores que podrían ser. Pero está en ello. Es complejo entrar en una dinámica tan ocupada por Embiid y Simmons, cuyos roles han estado definidos incluso antes de volver de sus lesiones. El Proceso les ha esperado mucho tiempo y eso pesa, y mucho.

Sin embargo, si tanto el jugador como la franquicia piensan a largo plazo, no hay razón para que la pieza termine de encajar y, entonces sí, veremos a los Sixers como aspirantes reales a algo más que los Playoffs.

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