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Jayson Tatum y el efecto del ‘rookie wall’

Jayson Tatum llega a la segunda parte del curso tras un bache. Analizamos las causas y lo qué viene ahora.

Jayson Tatum hablando con entrenador Boston Celtics

El rookie menos rookie: atento Jayson Tatum | Guillermo Mayol (The Wing)

Jayson Tatum ha sido, es y será por mucho tiempo la niña mimada de los Celtics. Solo Jaylen Brown puede eclipsar su protagonismo y hacer sombra a su porvenir, dorado y verde. Su inicio de temporada, su rendimiento inmediato y su flow en el clutch le han hecho entrar por la puerta grande al templo que es el TD Garden y derribar a patadas muros de estereotipos: un rookie sí puede jugar en un equipo contender, aunque sea con el asterisco de Gordon Hayward. Todo funcionaba a la perfección.

Hasta que llegó Enero, claro. Con la arribada del año nuevo, los números cayeron en picado: porcentajes, anotación y su aportación al juego ha descendido. Y todos los indicios apuntan hacia la misma dirección: el rookie wall. Sobre el mito, nos surgen tres preguntas: ¿Es el rookie wall una realidad estadística o solo un invento para auto complacernos en los malos momentos de los rookies? ¿Pasa siempre? ¿Es tan grave como parece? Son tres dudas muy distintas y las tres tienen una respuesta interesante. Y basada en números.

 

¿Cómo y cuándo afecta el rookie wall?

Sí, existe. Desde que el baloncesto es baloncesto y los jugadores universitarios llegan a la NBA, el primer año es una cuesta arriba sin tiempo para respirar, pensar o analizar qué está pasando y por qué. De jugar un máximo de 40 partidos, uno a la semana, en un ambiente relativamente cómodo hasta la llegada del torneo de conferencia, a jugar un máximo muy hipotético de 110. El calendario es, sin ninguno tipo de duda, el mayor cambio al que se exponen los jugadores de primer año. ¿Le está pasando factura a Tatum?

Hemos comparado la anotación y el true-shooting percentage de Jayson este curso con jugadores de similares características según FiveThirtyEight: Andrew Wiggins, DeMar DeRozan, Bradley Beal, Carmelo Anthony y Michael Kidd-Gilchrist, todos en su temporada rookie, además de con su compañero de equipo Jaylen Brown el año pasado. Y hemos dividido el año en secciones de 10 partidos, del 1 al 10, del 11 al 20 y así sucesivamente hasta llegar al octavo y último bloque, del 71 hasta el 82.

Y encontramos en todos ellos una coincidencia: entre los partidos 31-40 y 41-50 llega el peor tramo de la temporada. En el caso de Tatum, ha bajado en 4.4 puntos su media y un 16.8% su true-shooting hasta llegar a mínimos de su carrera, excepcional en sus primeros tres meses. Wiggins, Beal o Kidd-Gilchrist bajaron en 5 puntos su rendimiento, Carmelo detuvo su crecimiento y Jaylen mezcló partidos con solo 5 minutos en pista con noches sin anotar un solo punto. Solo DeRozan evitó el famoso rookie-wall así que respondiendo a la segunda pregunta, no; no pasa siempre.

Jayson Tatum cuadro estadístico

A excepción de DeMar, que tuvo una constante evolución y se movió siempre en cifras parecidas desde su partido número 11, el resto de jugadores analizados tuvieron una bajada pronunciada. Coincide, además, que llega cuando sobrepasan el número de partidos disputados en college. Tatum el curso pasado disputó 29 partidos con Duke; este año suma ya 53, todos como titular. Y el declive viene desde el partido 40, más o menos. Tatum superó los 966 minutos en college en el partido 30 ante Denver, el 13 de Diciembre. Y a día de hoy le queda la mitad de la temporada todavía.

El forward es uno de los tres jugadores de los Celtics (junto a Baynes y Rozier) que ha jugado todos los partidos a 7 de Febrero. Si sigue este ritmo y Boston cumple con las expectativas, el rookie podría irse sin ningún problema a los 100 partidos en su primer año: 82 de temporada regular y unos 18 de playoffs si los Celtics llegaran a las finales de conferencia. Solo dos jugadores en la historia de la NBA han disputado más de 100 partidos en su primer año: Clifford Robinson en 1990 jugó 103 y Beno Udrih, que disputó 101 en 2005.

 

El efecto rebote: el cielo tras la caída

Aunque sin importar el cansancio físico, era innegable que Tatum no podía seguir jugando al nivel que lo hizo los primeros tres meses de campeonato. Durante cinco semanas fue el mejor lanzador de triples de la competición, con un 51.5% y habiendo anotado 51 triples (de 99). En la historia de la NBA solo tres jugadores han superado los 50 triples con +51.5% de efectividad: Steve Kerr en 1995, Tim Legler en 1996 y Korver en 2010. A la altura de los más grandes con 10 años menos y sin experiencia alguna en la liga.

Volviendo a la comparativa con el resto de rookies, ninguno de ellos había conseguido sumar un bloque de diez partidos con +11 puntos y +60% en true shooting (marcados en negrita en el cuadro). De hecho solo Jaylen una vez y DeRozan en dos ocasiones superaron esa barrera del 60%, aunque siempre lejos de los 13 o 14 puntos que promediaba Tatum. Por lo que, tarde o temprano, Tatum iba a bajar sus números hasta volverlos humanos; pero tarde o temprano, volverá a jugar como a principio de año, si no mejor. Por ahora, en estos últimos 3 partidos promedia 20 puntos y un 62% de tiro*.

Lo que nos lleva a responder la última pregunta: sí, es grave; es un bache y se nota en el rendimiento inmediato. Pero la buena noticia es que genera un efecto rebote y el jugador vuelve con mejores números. En el cuadro se puede ver que todos los rookies analizados tuvieron su mejor serie después del rookie-wall: en el caso de Beal y Wiggins, fue rendimiento instantáneo; con Carmelo, Kidd-Gilchrist y Jaylen hubo 10 partidos de impasse. Pero todos lograron su mejor versión rookie después del parón para el fin de semana del All Star Game. ¿Casualidad? Para nada.

Descanso, tiempo para entrenar y una mezcla de equipos tankeando y otros con los deberes cumplidos hacen el último tramo algo más relajado. Más efecto tendrá en Tatum, ya que los Celtics lideraron durante todo el año la competición en partidos disputados para poder así viajar durante una semana a Londres en Enero. Pero el agotamiento, físico y mental, no es la única causa del ocaso estadístico del rookie. Encontramos tres puntos más que analizar: la lesión que sufrió en el dedo el pasado 20 de Diciembre, el aumento de sus tiros a canasta y la mutación de su selección de tiro.

Antes de ese partido, Tatum solo dejó su porcentaje de triples por debajo del 50% en 10 ocasiones (de 33 partidos). Desde esa noche ante Miami, lo ha hecho en 14 de los últimos 19 partidos. De un 51.5% con el que lideraba la liga a un común 31.7% que acumula desde entonces. Dislocarse el dedo meñique de su mano de tiro le ha afectado también, por ejemplo, a su porcentaje de tiros libres: de 83.6% a 77.4%. Pero con el paso del tiempo y su puesta en escena, y dejando de lado su temporal bajo rendimiento, Tatum está ganando protagonismo en el equipo. Y eso significa más tiros a canasta, por supuesto.

 

El Tatum menos rookie

En sus primeros 33 partidos, antes de dicha lesión, lanzo 10 o más veces a canasta en solo 14 ocasiones. En los 19 posteriores a la lesión, lo ha hecho 12 veces, incluyendo 5 de los últimos 7 partidos. En esta franja de tiempo, acumula un usage-rating de 19.2%, situándose por delante de jugadores como Al Horford o Marcus Smart. En defensa de Tatum, es el jugador que más puntos por tiro genera en los Celtics: 1.392 puntos cada vez que el balón sale de sus manos en dirección al aro; solo Theis y Kyrie se acercan, superando el 1.3 y jugadores importantes como Smart (1.041), Rozier (1.070) o Morris (1.198) quedan bastante lejos del novato.

No solo más tiros, también más libertad para generar su propio juego y no esperar en la esquina para el bloqueo y el catch-and-shoot a 45 grados. El número de tiros de Tatum que vienen después de drive ha crecido en el mes de Enero hasta llegar a un máximo de 5.8 drives por partido. Al contrario, el catch’n shoot se mantiene desde Noviembre en 3.1 tiros por partido, pero con un porcentaje de acierto mucho menor. Eso genera que, por un lado busque más el tiro tras bote (3.7 tiros vienen tras bote, un 28% de sus puntos) y que intente tirar desde la zona restringida, lo más cerca del aro posible.

El problema, que su eficiencia de tiro desde la pintura ha descendido a mínimos: cinco veces tira a canasta desde 10 pies o menos y en Enero solo ha conseguido convertir un 38% de los lanzamientos. Al contrario, su juego de mid-range sigue creciendo y su porcentaje sigue el mismo ritmo pese a ser la zona de tiro donde menos asistencias recibe (solo un 40.1% de los tiros son asistidos, por un 94.3% desde la línea de triple). Isolation, movimientos al poste y uno contra uno ante defensores que puede superar por velocidad, calidad o por envergadura.

Cada día que pasa decide arriesgar un poco más, siempre con el beneplácito de Brad, y asumir más responsabilidad en el juego ofensivo de los Celtics. Cada noche sorprende con algún movimiento nuevo del repertorio que esconde. Tatum ha aceptado el rol que en verano no se le prometió, los minutos que no tenía y ha sido jugador de la NBA desde el primer día, sin procesos de aprendizaje más allá del empirismo de salir a la cancha a jugar a las órdenes de Stevens y junto a dos all-stars, Jaylen Brown y un montón de rookies. Y lo ha hecho con nota.

Van casi 8000 caracteres sobre el rookie-wall, pero hay un punto al que todavía no hemos llegado. ¿Es el rookie-wall algo físico o mental? Jugar los mismos partidos que en toda tu temporada en college en solo tres meses influye, pero perder en dos semanas tantos partidos como en tu año en Duke es relevante y saber recuperarse cuesta. ¿Qué pesa más? En el supuesto de Tatum la respuesta es clara: el físico duele, pero la cabeza está en su sitio. No se sabe qué porcentaje del mérito lo tiene Brad Stevens o incluso su compañero Jaylen Brown, pero Tatum es un caso especial.

Para demostrarlo, analizamos las estadísticas de Jayson en el último cuarto, cuando el partido está caliente y el rival por caer a la lona. En el clutch time, todos los porcentajes de Tatum crecen y es, automáticamente, la segunda espada de unos Celtics que han ganado el 66.7% de los partidos igualados (21W, 10L). De entre todos los jugadores con +50 minutos en clutch-time, Tatum es cuarto en tiros de campo (71.4%) y segundo en triples (80%). Estamos hablando de un rookie, de un jugador con una capacidad innata para jugar el tiempo decisivo de los partidos.

Porque Jayson es especial, eso es innegable. Y pese a tener detalles que le sitúan por encima de la escala de los rookies, incluso de los jugadores promedio, está tocado por la varita y todo lo que hace es distinto, es mayor. Su inicio de la temporada fue mejor de lo esperado por todos, su caída numérica en el mes de Enero también fue mayor de la que pensábamos, pero el resurgir, la vuelta a la élite, si sigue a este nivel, nos hará disfrutar de una estrella de la liga por muchos años. Y sin rookie wall nunca más.

 

Todas las estadísticas vía NBA.com, basketball-reference.com y NBAstuffer.com.

* Estadísticas tomadas el día 3 de Febrero.

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