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Sí, Kyrie Irving es la diferencia entre Pacers y Celtics

Kyrie Irivng rompió el segundo partido de la serie entre Celtics y Pacers gracias a un factor diferencial: el talento.

Los Celtics de Kyrie Irving dejan el TD Garden con los deberes hechos. Después de dos partidos muy duros en los que se han encontrado con todo tipo de obstáculos y con un rival dispuesto a morir en defensa, el equipo de Brad Stevens ha sumado dos victorias muy importantes que le permiten viajar a Indiana con relativa tranquilidad.

El último Pacers vs Celtics (91-99) ha sido un partido intenso, con ambas defensas dominando en sus aros y, sobre todo, con mucha influencia de ambos entrenadores en el desarrollo de sus equipos. Lo que pasa es que, cuando llegan los momentos importantes, es necesario contar con jugadores capacitados para dar un paso adelante. 

 

Kyrie Irving y Jayson Tatum saben vivir sin sistema

Kyrie Irving es el jugador con más talento natural de la conferencia este. Es capaz de marcar diferencias con una facilidad insultante y de decidir partidos aparentemente equilibrados cuando y como quiere. Siempre que las lesiones le respetan, sus equipos tienen un arma a favor muy peligrosa que no depende exclusivamente de la dinámica colectiva.

Con un Al Horford más discreto que de costumbre (era duda hasta el último momento), Kyrie ha tenido que leer el partido como si fuera uno de los generadores principales y pensando que su responsabilidad partiría, ya de entrada, de más cosas que no sólo el 2 contra 2. La premisa de los Pacers era clara: Thad Young debía ser uno de los hombres más importantes para defender a Irving siempre que hubiera algún cambio. Y sobre el papel es un gran plan o, al menos, el más eficiente que puede plantear McMillan a día de hoy. Pero Irving es imparable.

La primera parte ha sido un espectáculo de Kyrie. El ex de los Cavs se ha creado ventajas por sí solo siempre que ha hecho falta (cosas de ser un desajuste con patas) y ha hecho lo que ha querido con una de las estructuras defensivas más sólidas de la competición. Al descanso, el base de ascendencia australiana ya llevaba 20 puntos y 5 asistencias. A final del tercer cuarto (79-68), cuando su equipo se hundía, 28 + 7 con dos triples clave. Al final del partido, que se salda con victoria verde, 37 + 7.

Además, Brad Stevens pudo ejecutar su plan con éxito. Tras el G1 dijo que quería que Rozier y Irving compartieran pista con el objetivo de poder descargar a Irving de funciones organizadoras y adaptarlo a un rol mucho más off the ball, y lo consiguió. Irving, en ciertos momentos, pudo centrarse en recibir sin preocuparse del primer pase y estuvo más incisivo que nunca.

El partido de Rozier, de hecho, es muy positivo. Sin estar excesivamente acertado en el lanzamiento y sin asumir un alto volumen de responsabilidades, T-Rozzay tuvo un buen impacto en el juego de los Celtics: se le vio atento en defensa y dinámico en ataque. Las estadísticas así lo demuestran.

La otra pata de la victoria es Jayson Tatum (26 puntos): el ex de Duke disfruta cuando tiene licencia para ser él mismo y demuestra siempre que puede que tiene un uno contra uno comparable con los mejores de la liga. El ISO de Tatum aparece con cuentagotas puesto que el sistema de los Celtics no requiere aún que desarrolle todo su potencial (por el bien del equipo). Cuando tiene que dar un paso adelante, sin embargo, él nunca se esconde.

Como se ve en la primera jugada y en la tercera del vídeo adjuntado, Jayson Tatum es un jugador muy inteligente. En el primer contraataque lee perfectamente que debe ocupar el carril lateral y alargar la pista para darle todo el espacio a Jaylen Brown. En la tercera coge el balón, divide y, en lugar de pensar en la tradicional (y predilecta en su caso) media distancia, levanta la cabeza y sorprende con un pase a Hayward. Esto tiene un nombre: feel for the game.

El crecimiento de Tatum es insostenible. Tarde o temprano tendrá que empezar a tener más balón y el equipo tendrá que diseñarle más ISO, pero Brad Stevens está haciendo un gran trabajo aprovechando que su potencial como complemento ofensivo y referencia defensiva es brutal . Tatum será una estrella, pero mientras el sistema no se lo permite, él está siendo suficientemente inteligente como para aceptar con mucho gusto el rol de especialista decisivo.

 

Los 91 puntos de los Pacers

Indiana juega muy bien pero no tiene una referencia anotadora. Ayer, en dos fases del partido, los pupilos de Nate tuvieron la oportunidad de sellar la victoria. Estos dos momentos son el 13-0 del primer cuarto y los primeros minutos del tercer periodo (72-60). El primer parcial no es demasiado creíble por un motivo muy simple: los Pacers no son partidarios de jugar al intercambio de golpes y, desgraciadamente, el acierto no es lineal (y McMillan no basa sus victorias en apostar por los porcentajes).

El engranaje colectivo de Nate McMillan funciona muy bien: el balón circula rápidamente, nadie (excepto Tyreke Evans, que come aparte) lo retiene excesivamente y todos los movimientos son eficientes. A media cancha están obligados, si quieren tener opciones de competir, a ser un equipo dinámico que huya de individualidades. Esta manera de jugar permite que piezas como Bogdanovic crezcan y produzcan con mucha facilidad.

Los Pacers, sin embargo, están teniendo dos problemas: el primero es que Sabonis no está encontrando su lugar en esta serie y el segundo es que, aunque los más románticos quieran creer que sí, Bojan Bogdanovic no es una referencia válida para competir en unos PO. El segundo solo se arreglaría con un imposible regreso de Oladipo, pero el primer urge afrontarlo: los Pacers deben buscar a Domas con más frecuencia y acentuar el uso del pick and roll. Si lo hacen, especialmente cuando no esté Baynes, tendrán alguna opción de anotar con más facilidad.

Defensivamente, la serie de los de McMillan es muy buena. Los Celtics no han pasado de los 100 puntos en ninguno de los dos partidos y los jugadores están muy entregados. Durante la primera parte del primer partido supieron evitar que Horford entrara en juego. En el resto de la serie, más allá de los factores incontrolables (Irving) y de un Myles Turner que está visiblemente incómodo, la actitud es imposible de criticar.

El tercer cuarto de anoche, en este sentido, es un espectáculo: todos los jugadores de los Pacers suben la línea de presión, aseguran el rebote defensivo (y aumentan la lucha por el ofensivo) y niegan las situaciones off the ball de los jugadores verdes. Pero cuando entra Kyrie, el hombre con más talento de la serie, esto se acaba. En unos PO de la NBA, aunque la actitud y la defensa sean descomunales, un equipo necesita respuestas ofensivas. Y los Pacers no tienen.

 


 

Muchos aficionados de la NBA tienen un debate interno tan maravilloso como infundado: ¿qué pasaría si los Pacers tuvieran la estrella y pudieran competir de tú a tú también a nivel ofensivo? Y bueno, es cierto que los Pacers sin Oladipo son menos peligrosos, pero no es menos cierto que son los Pacers que vamos a ver hasta el final de la serie. Y no es menos cierto tampoco que los Celtics tienen a Kyrie Irving y los Pacers no. Y el 91-99 deja claras las diferencias.

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