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Informes de los últimos dos minutos: impacto y polémica

Los informes de los dos últimos minutos provocan más quejas y polémicas que mejoras en el arbitraje. Los analizamos.

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Keith Allison (CC)

Todos estamos al tanto de la existencia de los informes de los últimos minutos de partido en la liga, los cuales fueron introducidos en marzo de 2015. En ellos se muestra detallada la actividad arbitral correcta y errónea en los dos últimos minutos de aquellos partidos en los que la diferencia en el marcador sea de tres puntos o menos cuando se llegue a esa marca (cambio de este año, antes era con resultados en un rango de cinco puntos).  Se revisan todas las decisiones arbitrales y se da un veredicto sobre cada una de ellas. El informe se conoce la noche siguiente del partido, a las 10 u 11 de la noche hora española habitualmente.

 

Primera polémica de la temporada

Esta temporada ya hemos tenido un caso bastante polémico. En el encuentro que enfrentó a dos equipos muy renovados, Oklahoma City Thunder y Minnesota Timberwolves. El resultado no se supo hasta el último segundo, donde Andrew Wiggins decidió el encuentro con un milagroso triple a tablero desde una larga distancia. En esa jugada hubo polémica, pero en los 120 segundos anteriores, hasta cinco errores arbitrales tuvieron lugar, por lo que el resultado podría haber sido totalmente diferente.

Primero, Felton recibe una falta que debería haber acabado en tres tiros libres, aunque la jugada finalmente acabó en tres puntos para OKC. Después, Adams estuvo en la zona más de tres segundos sin que se señalara nada, aunque la jugada no acabó en puntos a favor de los Thunder. Un rebote ofensivo de Wiggins que mete dentro directamente debería haber sido acompañado de un tiro libre adicional por el contacto ilegal de Felton.

Ahora llegamos a los dos errores de bulto y más decisivos. Con Oklahoma habiéndose adelantado tras el triple de Carmelo Anthony, Minnesota Timberwolves debe sacar de fondo con cinco segundos en el reloj. Thibodeau pide tiempo muerto sin disponer de ellos, pero ningún árbitro lo ve. En caso de señalarlo, OKC habría dispuesto de un tiro libre y posesión, aumentando exponencialmente sus opciones de victoria. Por último, la jugada definitiva. Andrew Wiggins recibe el balón y echa a correr. En su intento de perseguirle, Paul George no ve el bloqueo de Karl-Anthony Towns en campo propio y cae al suelo. Es una jugada muy dudosa, pero el informe aclara que Towns estiró la pierna para provocar la caída, lo cual debería haber sido señalado como falta. El resto de la historia la sabemos todos.

 

Aspectos positivos

La publicación de estos informes tiene algún aspecto bueno, aunque cuesta encontrarlo. Lo primero es que la liga reconoce sus errores y se permite valorar qué árbitros están más cualificados, con lo que se obtienen hechos para elegir a los mejores árbitros del mundo, lo cual es bueno para la NBA. También es de agradecer el hecho de que los informes sean totalmente públicos y detallados, además de que incluyen vídeo de cada jugada explicada, por lo que su comprensión es más fácil. Más allá de esto, solo permiten a los aficionados aclarar quién tiene razón en las acaloradas discusiones del día siguiente.

 

Aspectos negativos

Ahora bien, la otra cara de la moneda está muy cargada. Lo primero es que a los árbitros no les gusta mucho que sus fallos salgan a la luz. Según ellos, eso es lo de menos, pero es obvio que no es plato de buen gusto para nadie el ser “humillado” públicamente. La asociación de árbitros pidió a la NBA retirar estos informes, aunque la respuesta fue negativa. También pidieron conocer la identidad y conocimientos de la gente que hace los informes, además de exigir una formación sobre la manera de interpretar la gran cantidad de reglas que existen. El colectivo cree sinceramente que no es productivo provocar disputas entre los propios árbitros ni decidir quiénes son los mejores en su trabajo en base a estadísticas que se refieran al porcentaje de acierto en las decisiones según los informes.

El objetivo cuando se implantaron los informes era mejorar el arbitraje, pero la verdad es que no se han conseguido avances notables, solo en el apartado de transparencia. Otra parte importante es que, para los equipos damnificados, saber que podían haber ganado el encuentro si no hubiera sido por estos fallos humanos no sirve de ningún consuelo. El informe no cambia nada de lo que sucedió en el partido, por lo tanto, de nada sirve intentar asumir que la derrota no ha sido culpa tuya y de tus compañeros en su totalidad.

Varios jugadores de la talla de Kevin Durant, LeBron James o Dwyane Wade se han postulado en contra de la existencia de los informes, argumentando que es poco beneficioso para el juego que el aficionado se fije en los detalles de los dos últimos minutos de un partido de 48. Es obvio que lo que pasa en ese periodo de tiempo es decisivo y se magnifica, pero fijarse en fallos arbitrales, que ocurren a lo largo de todo el partido, durante el 4% de la duración del partido es contraproducente, ya que una falta de tiro vale lo mismo en el primer cuarto que en el último, al menos en el valor matemático de los puntos.

 

Problema de difícil solución

El colectivo arbitral ha solicitado varias veces cambios o la retirada definitiva de los informes, aunque la liga no parece dispuesta a deshacerse de este sistema relativamente nuevo, destacando que ayuda a un mejor desarrollo del juego y a una mayor eficiencia de los colegiados. Aunque en algún momento se dejaran de realizar estos informes, la NBA busca la transparencia ante todo, por lo que tendrían que implantar algo nuevo que no pusiera en jaque al equipo arbitral de la misma manera y que mantuviese el juego tal y como está.

Está claro que no se pueden revisar todas las jugadas polémicas, ya que los partidos se harían eternos y cortarían el espectáculo de raíz, además de quitarle esa imprevisibilidad que forma parte del deporte y de la raza humana. Algunos equipos piden que se haga un informe de todo el partido con todas las decisiones, lo que sin duda sería invertir tiempo y dinero en algo que solo provocaría disputas entre aficionados y jugadores por ver a quién ayudan más, además de ser un método nada eficiente.

 


 

La NBA debe cambiar o retirar el sistema antes de que se convierta en un problema que provoque una pérdida de prestigio, porque si, por ejemplo, unas Finales se decantan hacia un lado o el otro por culpa de un error de bulto que luego sale a la luz, la expansión de ese hecho sería imparable y afectaría de manera muy negativa a la mejor liga de baloncesto del mundo.

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