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Chris Paul renace en Houston: ¿el mejor momento de su carrera?

Juntar a dos genios creativos como James Harden y Chris Paul en el lado ofensivo ha resultado ser una bendición.

En la pasada campaña vimos como James Harden, transformado ya oficialmente en base, producía casi el 50% de los puntos de los Houston Rockets. Un hecho que le hubiera dado el MVP sin lugar a dudas si no fuera porque Russell Westbrook logró lo impensable de forma aún más salvaje. Aún así, esta vez no pudo llegar a las Finales de conferencia, cayendo en las semifinales ante los Spurs. Caso parecido sufría su nuevo compañero Chris Paul.

Y es que anteriormente en los Angeles, los Clippers volvían a caer en primera ronda ante los Utah Jazz en un séptimo partido. Lo que oficializaba lo esperado: el gran equipo de los Clippers no estaba preparado para competir. Con eso en mente, el divorcio con Chris Paul se antojaba inevitable. Y (tal y como señalaron Andres Monje y Gonzalo Vázquez en «El Reverso«) la víbora de Daryl Morey fue en busca de su niño perdido, CP3. Y esta vez lo consigue.

chris paul

Verse Photography (CC)

De tal manera que Daryl Morey consigue juntar a dos de los mayores generadores de la NBA y con hambre de demostrar su valía en la liga. Tal cóctel, ya en julio, nos daba la sensación de que sí se conseguían complementar y, sobretodo, Chris Paul adaptarse al ritmo de los Rockets, el resultado podía resultar demoledor. Y así es.

Hasta el momento, tan solo hemos podido tener una pequeña muestra. Pero esa muestra invita al optimismo.

 

Chris Paul, como segundo generador

Hay que entender realmente la magnitud de estas palabras. Y es que un jugador como Chris Paul, quien actualmente promedia 10.1 asistencias, máxima de la NBA, es el segundo generador de un equipo abocado al tiro. Mientras Paul se encuentra en pista, los Houston Rockets anotan un 46.7% de los lanzamientos a través de sus asistencias. Tercer mejor dato de la liga habiendo jugado más de ocho partidos con veinte minutos o más de media. Tan solo por detrás de su compañero James Harden y Russell Westbrook.

Pero lo más asombroso en Chris Paul no radica en esto. Sino en la forma en que consigue tales números. Y es que el base no solo está produciendo de una manera salvaje para su equipo. Sino que lo está haciendo cuidando el balón, literalmente, como nunca. Tan solo está perdiendo 1.8 balones por encuentro, el mejor dato de su carrera. De tal forma que en estos ocho primeros encuentros de temporada, Paul reparte 5.69 asistencias por balón perdido, mejor dato de la liga en un jugador que promedia más de quince minutos por encuentro. Acabando así un 43% de las jugadas que ejecuta CP3, en asistencia suya.

 

Coexistencia con James Harden

Como ya hemos mencionado, la duda sobre si dos jugadores de tanto peso ofensivo eran capaces de jugar juntos era muy real entre los seguidores de la liga. Con ambos necesitados de balón para crear y dirigir. Y aquí hay que destacar el cambio en Chris Paul. En primer lugar, porque es consciente de que el liderazgo del equipo pertenece a «The Beard«. Y eso no parece ningún problema.

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CP3 está demostrando  también ser un gran jugador sin la necesidad de poseer en todo momento el balón en sus manos. Con un 19% de «Usage», porcentaje de tiempo que el jugador tiene el balón en sus manos cuando está en pista, registra el número más bajo de su carrera. Es decir, nunca había tenido tan poco el balón en sus manos. Y realmente no lo necesita más tiempo.

Con eso en mente para los momentos en los que ambos se encuentran juntos, Mike D’Antoni está gestionando los minutos a la perfección que uno de los dos esté siempre en la pista. Siendo el ex jugador de los Clippers el que más juega con la segunda unidad. Convirtiéndose en ese momento el generador principal. De tal manera que en los últimos siete partidos (encuentros que ha disputado el base desde su lesión), el «head coach» ha utilizado once distintos quintetos repetidos en más de dos ocasiones. Y en cuatro de ellos aparece el de Carolina del Norte como principal motor con diferentes jugadores de la segunda unidad de Houston. Y en todos ellos los de Mike D’Antoni han ganado los parciales.

 


 

Tan solo han sido ocho partidos disputados con el nuevo base. Pero los datos y las sensaciones que nos han dejado los de Texas con él invitan al total optimismo. El objetivo de esta prácticamente perfecta máquina ofensiva es claro: destronar a los Golden State Warriors como dueños del Oeste. Y es difícil predecir lo que puede acabar pasando en el futuro y si llegarán a enfrentarse en unas hipotéticas Finales. Pero a estos nuevos Houston Rockets, con dos genios ofensivos al mando, hay que disfrutarlos.

Tanto con Chris Paul, desquiciado tras tantas temporadas intentando en Los Angeles pisar las primeras Finales de Conferencia de su carrera, como con James Harden, hambriento de demostrar que puede es un líder y el mejor jugador de la liga, los Rockets salen a devorar la NBA.

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