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La historia detrás del robo de UCLA en China

ESPN ha descubierto información reveladora sobre el incidente de UCLA en China, la cual ha abierto muchos ojos.

Hoy en día la investigación es muy importante en cualquier campo conocido, y el paso del tiempo nos lo demuestra cada vez más. Un ejemplo reseñable es el que descubrió ESPN recientemente sobre el escándalo de UCLA en China. En él, si echamos la vista a noviembre, encontramos personajes de renombre como el propio LaVar Ball, su hijo LiAngelo (protagonista de la historia) y Donald Trump.

 

La primera historia, la menos trascendente

UCLA Junior Basketball Association, será el nombre de la liga creada por LaVar Ball. Richard Mackson-USA TODAY Sports

LaVar Ball sacaría a su hijo de UCLA tras este acontecimiento – USA TODAY Sports

La oficialidad de los hechos suele mantenerse en una versión cuando el conflicto en sí expira. No obstante, en algunas ocasiones todo trasciende y tiene un sentido diferente al dado. Todo el mundo pensaba que LiAngelo había robado en una tienda, había sido retenido junto a dos de sus compañeros de equipo y estaban en la cárcel.

Se clamó que la ley no era igual en China que en Estados Unidos y que podía caerles una buena. Finalmente, Donald Trump actuó como una especie de héroe, se atribuyó las conversaciones que ‘liberaron’ a los jugadores del país chino y les permitieron volver a casa. Tras todo esto llegó el culebrón Ball – Vytautas, que derivó como consecuencia.

 

El culebrón de UCLA y la verdad

Lo que ocurrió de verdad, nada más lejos de la realidad, no tiene tanto que ver con el Presidente de los Estados Unidos. El equipo de baloncesto de UCLA estaba alojado en una ciudad llamada Hangzhou, a un par de horas de Shangai, en un hotel de cinco estrellas junto con la plantilla de Georgia Tech. ¿El objetivo? Extender la iniciativa global de la Pac-12, que buscaba popularizar programas deportivos en el extranjero.

LiAngelo Ball UCLA – Brian Rothmuller (Associated Press)

El lunes 6 de noviembre, dejando de lado unas charlas con los diferentes “sponsors” de la gira (como Alibaba y Joseph Tsai), los jugadores dispusieron de 90 minutos libres alrededor del hotel sin ningún compromiso. Nuestros protagonistas (LiAngelo Ball, Cody Riley y Jalen Hill) pararon primero en un Louis Vuitton, donde se produjo el primer robo: un par de gafas de sol por parte de cada jugador. Más tarde, realizaron otros dos hurtos en una tienda local (gafas más baratas) y en un H&M, donde se llevaron algunas pulseras.

La policía no llegaría hasta la mañana siguiente, cuando el robo fue denunciado por la primera tienda. Tras interrogar a ciertos miembros de la plantilla de Georgia Tech y revisar grabaciones, cayeron en los verdaderos autores del hurto. Ball, Riley y Hill fueron conducidos a comisaría acompañados por varios miembros de UCLA, entre los que destacan el entrenador Steve Alford y la comisionado asociada de la Pac-12, Gloria Nevarez.

Tras los interrogatorios y el descubrimiento de los dos hurtos adicionales, parece que las autoridades chinas cooperaron. Así lo corrobora un empleado de UCLA.

“Creo que ellos vieron cómo de duro estábamos trabajando para arreglar las cosas y cómo de arrepentidos estaban los jugadores y, francamente, lo enfadados que estábamos con ellos”.

No hubo mucho cargo para los jugadores: salieron de la cárcel tras el pago de una fianza de 15.000 RMB (+2.200 dólares), aunque con los pasaportes retirados. Tras devolver todos los artículos robados a las tiendas por cada uno de los chavales, todo el mundo se preguntaba cuándo permitirían a los jugadores volver a casa o unirse a la concentración de nuevo.

La verdadera razón no eran los cargos, que finalmente serían retirados, sino el “sentimiento de castigo”. En China querían que se dieran cuenta de lo que habían hecho. Como una fuente del equipo comentó a ESPN:

“Era importante para las autoridades chinas que los jugadores quedasen retenidos un par de días después de que el equipo volase a casa. […] Ellos querían que hubiese algún tipo de castigo y evitar la percepción de que se saliesen con la suya”.

Al fin y al cabo habían robado en tres tiendas y la condena, aunque fue leve, no podía ser tan débil por términos de reputación. El día 10 de noviembre, viernes, fueron devueltos sus pasaportes. Los cargos se retiraron finalmente y los jugadores podían andar como turistas por el país, aunque todavía no tenían la posibilidad de marcharse. Las autoridades chinas y el equipo acordaron el siguiente martes como punto de partida para reafirmar la sensación de culpabilidad en los tres jóvenes, que no sabían nada.

 

Donald Trump, retratado

Por último, pero no menos importante, queda contar la parte que más ha engañado a los ciudadanos. Donald Trump se atribuyó el mérito de “salvar” a Ball, Hill y Riley de la cárcel. Incluso se jactó por redes sociales de que los jugadores no le dieron las gracias.

La verdad, sin embargo, es otra. Donald Trump no se enteró de los acontecimientos hasta dos días después del retiro de los cargos y devolución de pasaportes. John Kelly, subordinado de Trump en la Casa Blanca, llamó para advertir de que el presidente estaba interviniendo y que se esperaba una rápida resolución de los acontecimientos.

“La situación estaba ya resuelta cuando oímos hablar de que Trump estaba involucrado”, afirmó una fuente del equipo a ESPN.

El presidente, por lo tanto, tuvo la poca consideración de atribuirse un hecho que no había conseguido, además de vacilar a los jugadores pidiendo una consideración por redes sociales. La historia ya es conocida y Donald Trump vuelve a quedar retratado, una vez más, en su legislatura.

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