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Los Miami Heat vuelven a poner los pies en la tierra

El cuadro de Erik Spoelstra no está consiguiendo reeditar las sensaciones del final de la pasada campaña.

Los Miami Heat de Goran Dragic no han empezado la temporada con buen pie.

Keith Allison (CC).

Las expectativas son a menudo peligrosas. De una manera inconsciente, un equipo puede condenarse a sí mismo con una sensación de obligación y urgencia que puede hacer que la realidad se aleje más y más. Una segunda mitad de temporada brillante ha provocado que los Miami Heat entraran en la categoría de franquicias a tener en cuenta desde el comienzo del presente curso, y lo cierto, es que de momento solo podemos hablar de decepción.

Con más de un cuarto de campaña a sus espaldas, el conjunto de Florida se encuentra con un récord negativo (11-13) y fuera de los puestos que dan acceso a Playoffs en la Conferencia Este. Desde luego, una situación muy alejada a lo que se esperaba de los chicos de Erik Spoesltra. Miami ya se quedó fuera de las eliminatorias por el título el año pasado, pero el regusto que quedó para los aficionados de los Heat fue totalmente dulce. Tras ser uno de los peores equipos de la liga antes del parón del All-Star, el cuadro de South Beach cambió las tornas y protagonizó un sprint final digno de alabanzas. De hecho, Spoelstra acabó entre los finalistas al galardón de Entrenador del Año. El premio de los Playoffs no llegó, no obstante, las bases del proyecto parecían ya asentadas.

En un verano tranquilo al no poder convencer a Gordon Hayward, los Heat se hicieron los servicios de Kelly Olynyk en la agencia libre y draftearon al interesante Bam Adebayo además de renovar a Dion Waiters tras rozar niveles de élite la pasada campaña. La mejoría del equipo era innegable, pero de momento no se ha trasladado al parqué del AmericanAirlines Arena. Tan solo el rookie ha correspondido con su gran labor en defensa.

Los mayores problemas vuelven a residir en el mismo lugar que ya todos conocíamos. El ataque está haciendo aguas en estos primeros compases del curso a niveles de rivales con aspiraciones muy diferentes. Los Heat son el cuarto peor equipo en cuanto al ‘Offensive Rating‘ (101.3), solo por delante de Lakers, Kings y Bulls. Malas compañías. Solo su líder en cancha se está salvando de la quema, y es que Goran Dragic sigue sacando las castañas del fuego a Miami noche tras noche. E incluso el flamante campeón del Eurobasket está experimentado un ligero bajón en sus números.

Quizás el ejemplo más claro es el de Waiters. El escolta no está respondiendo a la millonaria renovación por parte de la dirección de Pat Riley, y por el momento no es ese jugador decisivo que deslumbró no hace tanto. El ex de Cavs y Thunder ha bajado porcentajes, siendo su acierto desde el triple lo más reseñable. De su casi 40% desde la larga distancia la temporada pasada, Waiters está deambulando por el 32%. Muy lejos de lo que necesita el equipo. Tampoco está funcionando un hombre clave desde el banquillo como Tyler Johnson, que apenas supera los 10 puntos por partido y no llega al 40% de efectividad en sus tiros de campo.

 

La defensa no salva a los Heat

¿Preocupante? Desafortunadamente para los intereses de la franquicia de Florida, los problemas crecen. Las habituales dificultades en la parcela ofensiva eran compensadas en el otro costado de la cancha, pero en esta temporada tampoco está siendo el caso. Los Heat venían de ser el quinto mejor conjunto defensivo del campeonato, y, por el momento, marchan en el 16º puesto de la clasificación según el ‘Defensive Rating‘ (105.4). Este dato es aún más desolador considerando el diferencial (‘Net Rating‘) de -4.1 que les sitúa entre equipos más pendientes del próximo Draft que de lo que ocurra este año. Estar solo por encima de Mavericks, Hawks, Suns, Kings y Bulls no invita a ningún optimismo. Y menos cuando observas que tu futuro pick puede recaer en manos de Phoenix.

Para calificar este bajón defensivo no hay más que mirar al mayor estandarte de Miami en estas lindes. Hassan Whiteside sigue siendo un jugador más que destacable en esta faceta, pero no se acerca ni de lejos a lo que nos tiene acostumbrados. El pívot ha bajado en todas y cada una de sus estadísticas más características. No anota tanto, y sobretodo, ha bajado su aportación en rebotes (de 14.1 a 12.7) y tapones (de 2.1 a 1.6). Numéricamente, no parece un cambio demasiado significativo, aunque esto haya provocado que su Defensive Rating sea tan solo de 99.3. Muy lejos de lo que se espera de un jugador de sus características.

La irrupción de Adebayo está ayudando a que Whiteside no tenga que llevar todo el peso defensivo durante los encuentros, pero otro de los grandes sextos hombres de los Heat no está ayudando. El cambio de aires de Olynyk no ha propiciado una mejora en su defensa y capacidad reboteadora, y Miami está notando esa ausencia de una presencia que intimide con la segunda unidad. El ex de los Celtics está cuajando buenos números en el costado ofensivo, que al fin y al cabo, siempre fue su fuerte. El equipo necesita algo más.

Erik Spoelstra tiene que encontrar de nuevo la tecla que convirtió a los Heat de la campaña pasada en un rival temible. No hay que ser un genio para saber que si te encuentras en la parte media-baja en ataque y en defensa, los resultados no van a salir de modo deseado. Los conjuntos de la Conferencia Este han comenzado con mejor forma de lo esperado, pero Miami no tiene que desesperar. Tan solo dos partidos los separan del octavo puesto propiedad de los New York Knicks. Queda aún mucho por discernir, pero los Heat empiezan a acercarse al momento en el que tendrán que responder a una cuestión de vital importancia. ¿Fue la segunda parte del curso pasado un espejismo y éste es el nivel que debemos esperar? La pelota está en el tejado de Spoesltra y sus chicos.

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