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Gordon Hayward: el deseo de Danny Ainge y Brad Stevens

El alero, ahora si, firma con los Celtics. Analizamos todo lo que conlleva, incluidos unos Jazz que reciben un mazazo terrible.

TonyTheTiger (CC)

Ya no hay dudas: Gordon Hayward firmará con los Boston Celtics. El propio jugador lo ha anunciado en Twitter vía una carta en The Players’ Tribune. El alero firma por cuatro años y 128 millones, con opción de jugador para la última.

 

La pieza por la que esperaba Ainge

Cuántas veces hemos visto, leído y escuchado, sea la plataforma que sea, que los Celtics no se movían. Una y otra vez, sin cesar. Y todo era parte de ese plan de Danny Ainge. Un plan por el que traspasó el «pick» uno del «Draft» y por el que lleva años y años acumulando «assets». Nada más y nada menos que seis primeras rondas los próximos tres años.

Durante la noche del Draft Minnesota se llevó a buen precio a Jimmy Butler y después Sam Presti volvió a hacer magia para robar a Paul George. ¿A qué espera Ainge? decían muchos. Cada vez más cuando Charania y Woj anunciaban fichajes que no llegaban a vestir el verde.

Ainge esperó y apostó a una carta que ha sido As. El As que esperaba. El As que llega sin dar esos valiosos assets a cambio.

 

La estrella que necesitaba Stevens

Gordon Hayward es esa estrella que todo entrenador quiere en su equipo: discreto, trabajador y eficiente en ambos lados de la cancha. Hayward representa una cultura de trabajo y sacrificio, ya desde la NCAA con Butler, hasta su inverosímil cambio físico en la NBA. Una trayectoria que le lleva a ser uno de los jugadores más sólidos en la posición más dura del baloncesto actual.

Y es que además Hayward se reúne con el entrenador que le puso en el primer plano. Brad Stevens y el alero coincidieron en la universidad de Butler, esa que se plantó en la mismísima final nacional de la liga universitaria y desafió a la poderosa Duke.

Hayward rendirá a nivel excepcional por dos motivos: encaja a la perfección en el sistema de Stevens y por la presencia del propio Brad. El joven entrenador supo sacar lo mejor de Gordon cuando este apenas era un crío. Ahora, en la versión Super Saiyan de Hayward, Stevens explotará todas sus virtudes.

El ya ex-jugador de Utah ha dado un paso adelante de gigante esta temporada. Capaz de anotar a los tres niveles, pasar y jugar tanto con como sin balón. Capaz de bajar el ritmo y anotar en los momentos calientes del partido, a pesar de no tener el uso más alto para un jugador de su calibre.

En defensa, por encima de la media tanto en individual como colectiva en un gran sistema defensivo como el de los Jazz. Podemos y debemos esperar que rinda mejor en este aspecto en Boston, con la picadora de carne y más socios a nivel ofensivo para poder preocuparse más del lado oscuro de la pista. Cabe destacar también que ha añadido peso, lo que le permite defender a ciertos «power-forwards», debilidad de la rotación verde.

 

Utah buscará reemplazo y Ricky pierde a su socio

Los Jazz intentaron hacer el equipo más atractivo para Hayward y sin duda alguna lo consiguieron con el traspaso de Ricky. Sin embargo la adición del español no fue suficiente. Un Oeste demasiado duro, la posibilidad de reencontrarse con Stevens y más opciones de anillo tiraron demasiado.

Ahora Utah pone su etiqueta de jugador franquicia a Rudy Gobert. En Salt Lake City disponen, a pesar de la marcha de Hayward, de un proyecto joven y contrastado. Buscarán quitarse algún salario y añadir o bien a Otto Porter o bien a Rudy Gay. Ninguno alcanzará el nivel de Hayward, pero entre uno de esos dos posibles fichajes, jóvenes en desarrollo y la llegada de Rubio, Utah será equipo de Playoffs.

Sin duda se trata de un mazazo terrible para la franquicia. Una franquicia que, todo sea dicho, pudo renovar a Hayward en 2014, poco antes de que firmase como Agente Libre Restringido con Charlotte, y podrían haber retrasado la salida del alero a la Agencia Libre dos años. En aquella negociación no cumplían las expectativas de Hayward por algo más del millón de dólares.

 


 

En conclusión, fichaje top para los Celtics y mazazo para los Jazz. Los primeros buscan asaltar el Este con su «big-three» (Thomas, Hayward y Horford) aunque tienen que mover contratos (Marcus Smart o Jae Crowder) y Kelly Olynyk no seguirá. Utah continúa siendo competitivo, pero necesitan un alero de nivel y algún movimiento para asegurarse los Playoffs en el Salvaje Oeste.

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