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El fracaso de El Proceso: Jahlil Okafor y el Draft

«Draft for talent, trade for need». Ni una, ni otra. Ahora Jahlil Okafor quiere romper la jaula de Philly.

Ian D’Andrea (CC)

Joel Embiid, Ben Simons y Markelle Fultz son los tres grandes nombres. Las figuras de la transformación de los 76ers. Y aunque hay más, aciertos extraordinarios como Robert Covington, las malas decisiones son numerosas. Tanto en los despachos como en el cuerpo médico.

 

La jaula de Philadelphia

Durante años El Proceso falló. Elecciones del Draft erróneas y malas decisiones desde los despachos. Poco a poco los Sixers se encontraron con una jaula a su alrededor. En la era del «pace&space» se demanda un baloncesto versátil y con tiro exterior. Todo lo que no trajeron. Y lo que trajeron lo rodearon mal.

La premisa de «draft for talent, trade for need» es correcta y simple a la vez. Para los que no la conozcan indica lo que debe hacerse en el Draft: elegir el mejor talento disponible y, en el caso de necesidad, realizar traspaso. El contexto, como siempre, no puede dejarse de lado.

 

Michael Carter-Williams y Nerlens Noel

El Draft de 2013 fue el primero de «The Process». Primero llegó el traspaso de Jrue Holiday para hacerse con Nerlens Noel, elección seis de los Pelicans. Noel cayó en el Draft por lesión y en Philly creyeron en él como interior referencia a largo plazo. Hasta ahí todo bien.

El primer problema llega con su elección, la número 11. Los Sixers apuestan por Michael Carter-Williams. Base físico de dos metros y sin tiro exterior. Pareja de futuro que no encaja bien en primera instancia.

Con MCW hicieron un gran trabajo. Tuvo rienda suelta en aquellos Sixers, fue Rookie del Año y sorprendió a todos. Sin embargo no le veían como su base de futuro. No encajaba en los planes ni por potencial ni «fit». Le traspasaron en el «deadline» de su año «sophomore» y consiguieron una primera ronda (Lakers 2018) que serviría más tarde en el traspaso de Markelle Fultz. Not bad.

Los problemas llegan con Noel. Su elección fue más ilusionante que la de Carter-Williams y su regreso se esperaba con ganas. Pasó su curso rookie en blanco y ya en el Draft 2014 encontró competencia doble: Joel Embiid y Dario Saric.

 

Joel Embiid y Elfrid Payton Dario Saric

Los Sixers querían una referencia interior y optaron con Nerlens Noel. En el siguiente Draft escogieron a una de las futuras tres estrellas, a la que les dejaron Cavs y Bucks, Joel Embiid. Otro interior, a la larga demostrado incompatible con Embiid, y que se perdería su año rookie.

Si esta hubiese sido su única elección el daño podría haberse controlado. Pero no fue así. Con el «pick» 10 seleccionaron a Elfrid Payton, otro base organizador y sin tiro, y le traspasaron (menos mal) por Dario Saric. Sin ser un «big» como Noel o Embiid Saric llegaba como perfil de «forward» grande sin tiro y que requería balón. Mientras, jugadores como Doug McDermott -se esperaba mucho de él en su día-, Gary Harris o Rodney Hood quedaban por detrás.

Noel y Embiid, en plantilla. Saric, en Europa. Los primeros hierros de la jaula estaban forjados.

Joel Embiid

Digital Plume Hunter

Jahlil Okafor y Richaun Holmes

El gran error de Philadelphia: seleccionar a Jahlil Okafor. Por potencial queda ya detrás de Kristaps Porzingis y Karl Towns -quizás también de algún otro- pero más allá de su talento es una decisión incomprensible. Jugadores como Stanley Johnson o Jutise Winslow servirían como herramientas físicas defensivas perimetrales, con vía libre para desarrollar el juego ofensivo junto a Robert Covington.

Okafor llegaba a una plantilla con dos interiores especiales como Noel y Embiid. Y el caso de Jahlil es especial, ya que pide una serie de jugadores para que pueda desarrollar su juego. Carece de tiro y defensa, además de capacidades reboteadoras pobres.

El acierto total fue Richaun Holmes. Segunda ronda, pick 37 y ahora parte importante a medio plazo como figura enérgica desde el banquillo. Buen defensor, excelente finalizador, cada vez mejor lanzamiento y adrenalina pura.

 

Ben Simmons

La elección obligatoria. El australiano era el cierre de la jaula, pero también la llave para empezar su derribo. Un talento así no se podía dejar pasar y los Sixers no dudaron. La primera elección era para Ben Simmons. Y así se juntaban para la misma temporada Noel, Embiid, Saric, Okafor y Simmons.

 

Qué pasará con Jahlil Okafor

La jaula de Philadelphia regaló las forjas de Noel. Justin Anderson llegó a cambio y es lo único que queda. Jrue Holiday, el último All-Star de los Sixers, es ahora Justin Anderson. Swingman defensivo y que debe mejorar en ataque, especialmente en su consistencia desde el triple. El cambio es aterrador.

La brújula señala a Okafor. Un talento como pocos han llegado a la NBA en los últimos años. Necesita trabajo, ciertos mimos y mucha adaptación, pero su valor está a unos niveles que ese pick tres del Draft que costó en su día parece una locura.

Los Sixers quieren una primera ronda, precio elevadísimo para la situacion actual. Y es que en Philly se ven obligados a regalarle -incluso buyout– o verán como el problema crece en el vestuario, dan mala imagen a otros jugadores y sale en un par de veranos gratis.

Atlanta, Boston y Chicago. Entre estos tres nombres parece se decidirá el futuro del otrora estrella de Duke.

 

Okafor no será el único problema

jrg1975

Ya hubo problema con Noel y ahora lo hay con Okafor. ¿Será el único? Lo más probable es que no. Si las lesiones respetan a Fultz, Simmons y Embiid (tocamos madera) quedará un buen número de secundarios. Timothe Luwawu-Cabarrott, Furkan Korkmaz y Justin Anderson no parecen ser compatibles a medio/largo plazo en el juego exterior.

Por su parte Dario Saric si muestra una versión menos egoísta. Salir desde el banquillo no es un problema para él, pero quizás si para Philly. Falta tiro exterior. A pesar del nivel de JJ Redick o Covington necesitan jugadores grandes con muñeca desde el 7’25.

No olvidemos, por supuesto, su primera ronda del próximo año y la de los Kings de 2019 (aquí habrá que ver cómo termina el pick de los Lakers, en posesión de Boston). Junto a una ristra de segundas rondas. Todo ello serviría para montar poderosos traspasos.

 


 

Porque en Philadelphia ahora tienen The Process. La emoción de contar con dos figuras como Embiid y Simmons más lo que se le supone a Fultz eriza la piel. Pero aún no han conseguido nada, han dejado mucho en el camino y todo apunta a que no será lo último.

Los Sixers pagan su mala gestión durante los años de oscuro tanking. Aunque esas temporadas queden atrás los recuerdos tóxicos siguen presentes.

Y Jahlil Okafor es el fracaso y la prueba de ello.

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