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Dwight Howard vuelve a ser importante en la NBA

Steve Clifford ha rescatado para la causa a un Dwight Howard lastrado por los últimos años. ¿Mantendrá su nivel?

Erik Drost (CC)

La sensación que Charlotte Hornets está dejando a los aficionados de la NBA en este primer tramo de la temporada está siendo más amarga de lo que se pensaba. Tras la temporada de consagración de Kemba Walker y la adaptación exquisita de Nico Batum a un rol de escolta creador que le da una importancia incalculable en el sistema de Steve Clifford, esta temporada las lesiones y el bajón de forma de ciertos de sus pilares han ralentizado el ascenso que podríamos esperar de la franquicia de Michael Jordan. No está ocurriendo así con Dwight Howard, uno de los jugadores más cuestionados de los últimos años que ha vuelto a renacer bajo las órdenes de un entrenador que ya conoció durante su etapa en Orlando. La mejor época de su carrera, aquella que todo el mundo recuerda al hablar del pívot nacido en Atlanta, y que genera una mezcla de pena y rabia a partes iguales por lo que podía haber sido y no fue.

El gran problema de Howard ha sido encontrarse con un mundo tan cruel como la NBA y haber vivido uno de los mayores puntos de inflexión de la competición cuando peor estaba físicamente. En 2004 aterrizaba en Orlando Magic un armario empotrado que había dominado en el High School de manera excesivamente sobrada. 16.6 puntos, 13.4 rebotes y 6.2 tapones avalan su aplastante paso previo a la NBA vistiendo la camiseta de la Escuela Cristiana de Southwest Atlanta. Doce años después de lo que ocurrió con Shaquille O’Neal, Orlando viviría el comienzo de una historia que ya conocían. Dwight Howard iba a dominar la NBA. Y así hizo, durante algún punto de su dilatada carrera.

Stan Van Gundy diseñó un estilo de juego por y para su pívot estrella, rodeado de grandes tiradores y creadores de juego como eran Rashard Lewis, Hedo Turkoglu y el mejor Jameer Nelson que recordamos. Con los años, se estableció como estrella y habitual en el ‘All-Star’, aún siendo joven y con mucha cuerda por delante. Los límites parecían invisibles dada su evolución durante sus primeros cinco años en la liga. Se había convertido en el más dominante del juego, fuera cual fuera la cancha que pisara. Y así, Orlando Magic consiguió llegar a esas malditas Finales de 2009. Y lo hizo gracias a 40 puntos y 14 rebotes de «Superman» Howard en el sexto partido de las Finales de Conferencia.

Dwight Howard NBA

Bryan Horowitz (CC)

Cuando todo parecía preparado para que los aficionados de la franquicia de Florida saborearan qué era ganar un título, con un guion conocido que con Shaquille nunca llegó a completarse, aparecieron aquellos que cerraron la etapa de O’Neal en la ciudad. Los Angeles Lakers arrebataban el sueño de una manera voraz y sin piedad. 4-1 en la serie y los sueños -y cimientos- del proyecto quedaban totalmente rotos. Los años siguientes no fueron igual de buenos a nivel colectivo a pesar de conseguir competir en Playoffs, y un Dwight Howard que seguía codeándose con los mejores de la liga se cansó. Pidió el traspaso en numerosas ocasiones llegando incluso a firmar un contrato que acordaba su traspaso a final de la temporada. Algo que llegó cuando sufrió una lesión de hombro que le apartó de las canchas durante el final del curso y de los Juegos Olímpicos de Londres.

 

A la vuelta de ese verano y en pleno proceso de recuperación, la bomba explotó. El de Georgia fichaba por los Lakers en un megatraspaso que lo que más consiguió fue engañar (de nuevo) a unos aficionados exigentes como los angelinos y deseosos de un «Shaq» que, junto a Kobe, llevara al equipo a la gloria que tantas veces había alcanzado. El mayor problema es que ¡Dwight Howard nunca ha sido O’Neal! Ni físicamente ni en su juego son comparables, tan solo porque son altos y muy fuertes, pero el mejor pívot de la historia para muchos no tuvo éxito solo por eso.

El cuento se repetía y la alargada sombra del histórico «center» perseguía al bueno de Dwight allá donde fuera. Pero era un reto, tras su amarga salida de Orlando y su lesión, volver para alzarse de nuevo como uno de los jugadores más dominantes de la competición. Sin embargo, ¿cómo dominar en los Lakers de Kobe?¿Cómo volver al nivel que maravilló a tanta gente si tu equipo no gira en torno a ti? ¿Y cómo hacerlo con Mike D’Antoni de entrenador y Pau Gasol como acompañante en la pintura?

Pasó el calvario angelino y la etiqueta de «soft» que Kobe atribuyó al pívot le acompañó también en su periplo en Houston, donde parecía que iba a tener más galones que en L.A., pero no balones. El sistema de los de Texas apenas dotaba de balones al poste y Dwight Howard actuó como bloqueador y finalizador de lujo. En tres temporadas, firmó unos más que decentes 16 tantos y 11.7 rebotes por encuentro, pero que mirados con la lupa con la que siempre se ha mirado al ex de Orlando, sabe a poco o muy poco. Y apareció la opción de volver a casa.

Atlanta Hawks, en medio de un proceso de reconstrucción de lo que había sido una de las plantillas más compensadas que se recuerdan, aquella que llevó a cuatro de sus cinco titulares al ‘All-Star’, decidió incorporarle y formar una pareja «temible» con Dennis Schröeder, que se hacía con el timón del equipo tras marcharse Jeff Teague. Dwight volvía a casa y se llegó a pensar que esta era la solución para que volviera a su mejor nivel. Un buen entrenador como Budenholzer que le pudiera dar balones y un buen base con el que hacer estragos vía ‘pick and roll’. Pero el experimento no salió y el entrenador acabó sentándole en los minutos importantes de los partidos durante el último tramo de la temporada. Otro revés para Dwight Howard.

 

Charlotte y Clifford, ¿la solución para Dwight Howard?

Dwight Howard Charlotte Hornets NBA

Guillermo Mayol (TW)

Este año, con 32 ya cumplidos y con la experiencia de ir de un lado a otro buscando su sitio para brillar como hizo en sus primeros años, Howard se pone a prueba su valía una vez más, algo más alejado de los focos, que poco a poco han ido apagándose en torno a él y que quizás sea lo que mejor le venga. En Charlotte se reúne con un Steve Clifford que vivió su mejor etapa como jugador y que sabe lo que puede dar. Esta temporada, promedia su mayor volumen de tiros de las últimas tres temporadas, disputando el menor promedio de minutos de su carrera. Clifford propone surtir de balones a su pívot, y empezamos a ver de nuevo esa versión ofensiva de importancia que añorábamos con Dwight Howard.

 

Sin embargo, está por ver cómo avanza el rendimiento del pívot ante las malas noticias de su «coach». Informaciones recientes apuntan que el entrenador de Hornets dejará el banquillo de manera indefinida debido a problemas de salud, cuyos datos aún no han sido revelados por la franquicia. Stephen Silas, entrenador interino, se hará cargo por el momento en vistas de conocer qué sucede con el ex asistente de Orlando Magic.

 

¿Qué le falta a Charlotte Hornets?

Nico Batum Charlotte Hornets NBA

Guillermo Mayol (TW)

Kemba Walker es quien atrae los principales halagos del equipo, es el jugador más espectacular y lleva siendo la cara de la franquicia prácticamente desde que llegó a la liga. Sin embargo, cuando mejor juega el ex de Uconn es cuando su socio en el «backcourt», Nico Batum, está en plenitud. Desde la sombra, el francés es quien hace funcionar lo que tiene alrededor. Su evolución sobre el juego ha sido muy grande desde que abandonara Portland Trail Blazers, y a pesar de descender sus registros anotadores, la creación ha sido su punto más fuerte en Charlotte. Lamentablemente, las lesiones no le han permitido estar totalmente con el equipo, pues tan solo ha podido disputar nueve encuentros hasta el momento. La temporada pasada se fue hasta las seis asistencias por partido, estadística muy a valorar para un escolta, más aún cuando el base del equipo es un excelente anotador.

Otro aspecto a mejorar con urgencia es el acierto desde el triple. Hay 23 equipos en la liga con mejor porcentaje de tres que los de North Carolina, y este dato en la liga actual es muy duro de arrastrar. El movimiento de balón no es el ideal y eso se nota en la generación de tiros liberados del equipo. Además, cuentan con anotadores aparte del propio Kemba. Malik Monk ha demostrado ser un buen jugador ofensivo y Jeremy Lamb ha aprovechado muy bien sus minutos con la lesión de Nico Batum para promediar 15.7 tantos por noche.

La rotación es buena y equilibrada. La defensa también lo es y su nivel de pérdidas es muy bueno desde hace unos años, siendo en estos momentos el mejor equipo en este aspecto. Lo que falta es un plus en ataque. Si se consiguen encajar todas las piezas y las tácticas ofensivas dan sus frutos, podemos esperar ver a Charlotte Hornets peleando por entrar en Playoffs y siendo además un hueso muy duro de roer. Y esperemos, con Steve Clifford al mando.

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