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Opinión

Devin Booker y los números vacíos de una falsa estrella

Las etiquetas hacia Booker vuelan estos días: muchos puntos y pocas victorias. ¿Es su culpa?

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Los Suns tienen muchos problemas y Devin Booker no es uno de ellos | Alejandro Gaitán (The Wing)

Jugar en estos Phoenix Suns es de lo más complicado de la NBA actual. Una organización disfuncional, con problemas internos y constantes cambios temporada tras temporada.

Dentro de todos esos problemas y con un propietario muy criticado al frente, aparecen ciertos jugadores jóvenes que brillan por lo que se espera en un futuro. Y Devin Booker es a día de hoy la joya de la corona.

Solitario en Phoenix

O mejor dicho, Devin Booker es el único signo positivo de los Suns. El activo más esperanzador al corto plazo. Es de esos jugadores por los que te quedas despierto en la madrugada. Una perla solitaria en el desierto de Arizona.

Uno se preguntará: ¿y DeAndre Ayton, Josh Jackson, Mikal Bridges, TJ Warren, y Kelly Oubre compañía son mancos? Para nada. Son los puntales de Phoenix, a día de hoy, a años luz de distancia de Devin. Los únicos que se acercan en cuanto calidad son Warren, que apenas ha jugado esta temporada, un Ayton infrautilizado en ataque y todavía verde y Kelly Oubre, que llegó a mitad de curso con la temporada perdida.

Hace poco más de dos años Devin Booker realizaba una hazaña histórica en la NBA. Se convertía en el jugador más joven de la historia en alcanzar 70 puntos en un partido. Y lo perdió.

Quienes lo recuerden tienen en su memoria a unos Suns descompuestos, donde Booker llevó todo el ataque. Phoenix perdió de 10 puntos (120-130) con los 70 de Devin (21/40 en tiro) y 50 del resto (18/46).

Esta semana vivimos dos ‘deja vu’. De nuevo dos encuentros donde Devin Booker parece la única pieza en ataque. Donde todo gira a su alrededor y se termina perdiendo. ¿Culpa de Booker? Posiblemente sea el que menos tiene.

La Devin Booker dependencia

59 puntos contra Utah para perder apalizados (-33) y 50 contra los Wizards con un 2+1 de Thomas Bryant en los últimos segundos. Sí, son dos partidos diferentes: en el primero Phoenix dio asco tras empezar por delante y en el segundo plantaron cara contra un equipo de su categoría.

El partido contra los Wizards es más positivo. Porcentajes muy buenos (19/29), 10 rebotes y 4 asistencias. La primera parte de Devin Booker es un escandalo y en el último cuarto mantuvo al equipo en la batalla.

Ante los Jazz fue muy diferente. Un encuentro que recordó demasiado al de Boston de hace dos años. En ese partido en el Garden, si Booker hubiese tenido una buena noche, no una maravillosa, sino buena, los Suns se hubiesen marchado con un -40 en el electrónico. Y contra Utah no pudo ni frenar el desastre.

«No estamos en la misma página. Es el peor momento desde que estoy aquí y eso es decir mucho«, decía Booker el pasado 24 de febrero. Las siguientes victorias apaciguaron el ambiente, pero unas declaraciones así con las temporadas que se viven estos días en Phoenix evidencian los problemas.

Los números vacíos y el mito de la defensa

El asunto con los Phoenix Suns es que muy pocos vemos sus partidos. Y normal, con un equipo así y las horas a las que juegan ni siquiera yo trasnocho para verlos. Solo en diferido y si el partido no ha sido un absoluto desastre. Si no, solo un rato para no amargarme demasiado.

Algunos señalan como vacíos los números de Devin Booker por no terminar en victorias. Desde luego esa es la meta de cualquier jugador y el propio Devin señaló que este año tendrían que haber competido por los Playoffs.

Esta temporada más que nunca hemos visto la ‘hardenización’ de Booker. Busca más la generación y el pase, aunque evidentemente es un anotador. Ese es su fuero interno.

El problema residía en que, mientras Devin aprendía a generar, el equipo continuaba sin base y el mejor jugador dejaba de lado su especialidad (anotar) y asumía una mayor carga en el juego. Al medio plazo es positivo por su desarrollo, al corto es un desastre.

Hemos visto a Booker mantener él solo al equipo en partidos imposibles, ganar en modo Kobe a rivales anotando una tras otra canasta en el ‘clutch’ y mantenerse fiel a una organización que desperdicia su talento. Porque esa es la realidad: Phoenix está desperdiciando el talento de Devin Booker.

El otro gran problema con Devin Booker es su defensa. Durante los primeros años (y todavía nos deja alguna perlita) su falta de concentración e intensidad atrás le situaban como uno de los peores defensores perimetrales de la competición. Ahora ya no.

Si bien no es un especialista, Devin está trabajando mucho por mejorar y es evidente. Llega antes, lee mejor, es mucho más intenso y le hemos visto hacer defensas sorprendentes.

«Is qui Divin Biikir ni difindi». Equipos como los Warriors de 2015 o los Rockets con Harden hasta hace bien poco montaron espectaculares defensas con una estrella que era una debilidad atrás.

Los problemas en Phoenix vienen desde arriba

«Las franquicias con problemas en su directiva no funcionan» es el mantra que llevamos repitiendo años. Si una franquicia con problemas internos quiere funcionar lo primero que debe hacer es limpiar. Claro que cuando el primer señalado es el propietario, la limpieza se antoja complicada.

Devin Booker ha tratado con más de 60 compañeros, cuatro entrenadores y dos General Manager en sus casi cuatro temporadas con los Phoenix Suns. Años plagados de lesiones (Knight, Warren, Bledsoe), gente importante que se quiere marchar (‘I don’t wanna be here’) y gestiones que cuesta entender, como el caso Dragan Bender.

La realidad muestra que Josh Jackson, Marquese Chriss o Dragan Bender apenas han progresado -sea más culpa suya o de la organización- mientras que Devin Booker es el único talento joven (Warren aparte) que año tras año mejora en varios apartados de su juego. El que más comprometido está con el proyecto.

¿Puede terminar siendo una estrella de segunda fila? Por supuesto. Y quién sabe lo que le depara el resto de su carrera. Sin embargo etiquetar de «falsa estrella» a un talento así de 22 años con lo que tiene a su alrededor lo considero muy injusto. O eso o el que lo diga no ve a los Phoenix Suns, que también es muy posible.

Quizás la próxima temporada con Zion Williamson se anime a vernos más gente y descubran que Booker es un tesoro. Uno que los Phoenix Suns no están sabiendo cuidar.

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