Conecta con nosotros

NBA

Los Detroit Pistons de Griffin y Drummond se hunden

El balance desde que llegó Blake Griffin es negativo y los Playoffs cada día parecen más lejos. ¿Adónde van los Pistons?

Drummond y sus problemas con los tiros libres

Andre Drummond y Blake Griffin tienen poca ayuda para sostener a los Detroit Pistons

La temporada de los Detroit Pistons comenzó poniendo punto y final a casi tres décadas en el Palace de Auburn Hills, a 45 kilómetros del centro de la ciudad, para trasladarse justo a ese núcleo urbano en el que esperaban recuperar la fuerza y pasión de su afición. Es por eso que nació el Little Caesars Arena, un pabellón que supuso un gran gasto económico que (obviamente) querrán amortizar.

Pese a que lo estrenaron con victoria y con las gradas a reventar, los datos han dejado mucho que desear. En el segundo choque, ante Philadelphia, la dirección de los Pistons anunció que la asistencia al estadio era de 13.709 aficionados. Bien. Si así fuese hablaríamos de que habrían quedado unos 8.000 asientos sin ocupar. La cuestión es que viendo las imágenes parece complicado que se llegase a la cifra oficial. Es posible que los malos resultados y la presión por llenar su nuevo estudio, fue el principal culpable de que los Detroit Pistons hubiesen decidido deshacerse de Tobias Harris, Avery Bradley, Boban Marjanovic y una primera ronda del Draft para conseguir a Blake Griffin, Willie Reed y Brice Johnson.

Un traspaso que deja las intenciones muy claras: quitarse jugadores con progresión por una estrella consagrada en la liga. Una estrella que podía suponer el despegue definitivo del proyecto de Stan Van Gundy o el hundimiento. Y al igual que en el estreno del pabellón, Blake debutó con victoria. El ala-pívot de los de Detroit con 24 puntos y diez rebotes en una gran presentación ante el que iba a ser su nuevo público.

Cuatro victorias seguidas después comienza la pésima racha de unos Pistons que, según afirma su entrenador, “se sienten frustrados”. Blake Griffin, desde la racha ganadora inicial, acumula un balance de tres victorias y once derrotas. Números que han hechos temblar las oficinas del equipo y han apuntado a un culpable, Stan Van Gundy.

 

¿Está en juego la cabeza de Van Gundy?

Los buitres han empezado a rodearle en círculos y ya han salido las primeras informaciones que apuntan que su futuro en Detroit está en juego. El entrenador está completando el cuarto año de un contrato de cinco por valor de 35 millones de dólares. Además, hace las funciones de GM del equipo y tiene un peso muy importante en él. Sin embargo, todo esto no le asegura un futuro claro en Detroit, y es que, según han informado desde Sporting News, los Pistons se están planteando reducir sus responsabilidades en la toma de decisiones de la franquicia.

Informaciones más tremendistas apuntaban a que de no clasificarse los Pistons para Playoffs no continuará siendo entrenador la temporada que viene. Rumores a un lado, lo que es un hecho es que los Pistons son en estos momentos novenos del Este a 5 partidos de Milwaukee Bucks (34-30 a 29-35). Porque en la NBA nunca hay que olvidar que el noveno es uno de los más complicados de cara al futuro. Sin la posibilidad de entrar en Playoffs y con un pick lo suficientemente bajo como para no haber compensado ese hecho. Los Pistons de acabar así terminarían, un año más, en tierra de nadie. Probablemente el peor resultado que se pueda tener en esta competición.

 

¿Qué lleva a los Detroit Pistons a esta racha?

Si nos situamos en el mes que mejor balance han tenido como equipo nos encontramos en noviembre. El equipo acababa el mes con un balance de nueve victorias y tres derrotas. Unos números impresionantes que demostraban que el equipo se encontraba en un estado pletórico. Su gran porcentaje en la línea de tres puntos, el más alto de la temporada, ayudó a que esto sucediese, pero no es lo único. Ningún otro mes contaron con un ratio ofensivo tan alto como en ese. Es decir, los Detroit Pistons anotaban 108.3 por cada 100 posesiones. En el apartado contrario en noviembre consiguieron un 104.1 de ratio defensivo. Es decir, los Pistons anotaban más puntos por cada 100 posesiones de los que recibían.

Llegamos a marzo y las cosas han cambiado. Los Detroit Pistons llevan cuatro derrotas y una victoria. Un hecho que ha venido provocado por varias estadísticas que contrarrestan mucho con las conseguidas en noviembre. En marzo, no solo han empeorado en la ofensiva, sino que la llegada de Griffin se ha traducido en vulnerabilidad defensiva. Era de esperar que la pareja Blake-Drummond dejase mucho que desear en ese lado de la cancha. El ratio defensivo ha ido aumentando con el paso de los meses y cada vez, los Pistons, reciben más puntos.

El problema es que, pese a recibir cada noche más puntos, ofensivamente anotan menos que a principio de temporada. Las salidas de Tobias Harris y Avery Bradley han supuesto que los números en la línea de tres puntos cayesen en picado. Harris aportaba un perfil diferente que permitía jugar con un ‘4’ abierto con un gran tiro de tres puntos y capacidad para correr la pista. En el caso de Bradley, su salida sacrificó la defensa de perímetro y dejó huérfana la posición de escolta. Los Detroit Pistons apostaron por un Blake Griffin que tiene contrato de cinco temporadas a cambio de 173 millones de dólares.

Otro problema es que los Clippers se encuentran en uno de los mejores momentos de la temporada. El culpable: Tobias Harris. El ex jugador está justificando la salida de Blake y está haciendo olvidar a la antigua estrella angelina. Sin hacer un ruido excesivo está demostrando que esta temporada está siendo su mejor desde que es jugador de la NBA. Unos Clippers que vuelven a soñar con jugar Playoffs de la NBA y que han ganado a los Cleveland Cavaliers esta noche.

 

¿Está Blake Griffin rentabilizando su contrato?

Como se ve a simple vista, el contrato de Blake son palabras mayores. Una apuesta de futuro, que implica tener al jugador muchos años en el equipo y cobrando un pastizal. Además, el ala-pívot tiene cierta tendencia a caer lesionado y su salud jugará un papel muy importante. En cuanto a sus números: la llegada a los Detroit Pistons han hecho que bajen. Algo que puede ser comprensible debido al cambio de equipo, pero su franquicia no tiene tiempo para permitirse bajones y lo necesitan aportando al máximo.

Con los Clippers, en esta temporada, anotaba 22.6 puntos cada noche y la llegada a Detroit Pistons ha supuesto que ese dato bajase a los 20.2 puntos. Sus porcentajes en tiros de campo se han venido abajo, al igual que en triples. Eso sí, en marzo sus estadísticas han subido y en la victoria de esta noche contra Chicago ha sido el mejor del partido. De su juego depende el futuro de un equipo que apostó por él. El Little Caesars Arena necesita una chispa de ilusión para volver a creer en su equipo. De no entrar en Playoffs puede haber consecuencias importantes.

 

Sin Reggie, sin pick y sin dinero

El traspaso por Blake es un intento de levantar el proyecto por parte de Van Gundy. Ya son varias temporadas sin alcanzar las expectativas esperadas y Griffin era la única estrella disponible para traspaso. Repiten la fórmula que los Pelicans usaron el curso pasado con DeMarcus Cousins.

Los problemas llegan cuando Reggie Jackson, base titular del equipo y básico para su funcionamiento, apenas ha jugado 33 partidos esta temporada. La temporada está, salvo milagro, en la basura por la falta de efectivos en el perímetro y la plantilla lo sabe. El ánimo está por los suelos.

Deben reforzar este mismo verano el roster. Si traer a Blake Griffin el objetivo no es otro que competir a corto plazo y con estos jugadores los Detroit Pistons lo tienen complicado. Mejorar las alas, donde los hombres más destacados son Reggie Bullock (role player), Luke Kennard (rookie) y el decepcionante Stanley Johnson. Pero, ¿cómo?

El pick de primera ronda de este próximo Draft lo envían a los Clippers por el trade de Griffin y tampoco tienen espacio salarial para verano. Los contratos de Blake, Andre y Reggie se comen más de 75 millones y dos de ellos son jugadores propensos a lesiones. Jon Leuer, también lesionado, Langston Galloway, Ish Smith y los todavía cinco millones de salario que se reflejan de Josh Smith suman casi otros 30 kilos.

 


 

Blake Griffin llegó a Míchigan como la única opción de Stan Van Gundy por salvar su proyecto. Para ello deshechó la idea con la que triunfó en Orlando y la que traía bajo el brazo para los Detroit Pistons: convertir a Drummond en el nuevo Dwight Howard y rodearle de tiradores.

El proyecto es a día de hoy un fracaso y el margen de mejora a corto plazo, sin dinero y sin pick de primera ronda, pasa por unos traspasos para los que tienen pocos (por no decir ningún activo valioso). Piden a gritos el final de la temporada.

 

Foto: Scott Daniel Cooper | starting5online.com

Comentarios

Más en NBA

El mejor baloncesto NBA en tu correo

El mejor baloncesto NBA en tu correo

No te pierdas nada con nuestra newsletter semanal

¡Muchas gracias por suscribirte! ¡Preparáte!

Shares
Share This