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NBA

Derrick Rose y Towns intercambian los papeles

Derrick Rose y Karl-Anthnoy Towns están jugando papeles inesperados en estos Playoffs.

Minnesota Timberwolves está muy cerca de caer contra los todopoderosos Rockets en la primera ronda de estos “Playoffs”. Tras clasificarse por la mínima, su rendimiento en la postemporada no está siendo el mejor, aunque están plantando cara al mejor récord de la liga y tienen una mínima esperanza de remontada. Todos estábamos expectantes ante el debut de Karl-Anthony Towns en la carrera hacia el anillo, la primera de su carrera. Sin embargo, el pívot está decepcionando y otros deben coger las riendas del equipo. Lo que nadie se esperaba es que Derrick Rose tuviera un resurgir, veremos si temporal, en el que nos recuerda a ese chico explosivo que ganó el MVP más joven de la historia.

 

Karl-Anthony Towns, perdido en los Playoffs

El pívot de 22 años se está empequeñeciendo ante su primera gran cita en la mejor liga del mundo. Su rival, Clint Capela, le está comiendo la tostada constantemente en ambos lados de la cancha. Su superioridad física y psicológica es abrumadora. Las diferencias en este duelo individual se ven reflejadas en el global de la serie.

Solo mirando el apartado estadístico, ya nos damos cuenta del bajón. Ha bajado desde los 21 a los 13 puntos por encuentro, lo cual es un descenso importante. Sus porcentajes han caído del 54% al 41% en tiros de campo y de un gran 42% en tiros desde el perímetro a un paupérrimo 22%. En los tiros libres también se nota, ya que no llega al 70%, cuando su porcentaje de carrera es del 84%. Asistencias y tapones también han disminuido.

Podemos seguir analizando números hasta cansarnos para ver el bajón del center, aunque solo con ver su manera de jugar ya se ve que algo le pasa. No sabemos si le puede la presión en sus primeros partidos de postemporada o el esfuerzo en temporada regular le ha pasado excesiva factura. Lo que está claro es que el jugador que hace menos de un mes dejó un partido para el recuerdo y que está destinado a liderar este proyecto se está hundiendo con todo el equipo.

Por supuesto, algo de mérito hay que otorgarle a Clint Capela. El pívot suizo de los Rockets está haciendo una serie muy buena, manteniendo sus estadísticas anotadoras y haciéndose valer físicamente ante los rivales. Ha subido su producción reboteadora de 11 a 14 por noche, cogiendo cinco rebotes ofensivos por encuentro que denotan claramente las ganas que le echa cada jugador y que son importantes para sumar puntos de segunda oportunidad. En defensa es un bastión y evita que la pintura, el punto débil de estos Rockets, sea un auténtico coladero.

 

Derrick Rose vuelve a ser el ave fénix

El eterno resurgir que todos los fanáticos de Rose esperan cada vez que vuelve a destacar en una de sus ya múltiples etapas en la NBA vuelve a cernirse sobre las cabezas de los aficionados. Tres operaciones de rodilla y otro compendio de problemas físicos han hecho mucha mella en el físico de Derrick Rose, lo cual no es óbice para que, de cuando en cuando, siga deleitando a propios y extraños con esa explosividad que le permitió ser el mejor jugador del mundo hace siete lejanos años.

No nos engañemos, es prácticamente un sueño que Rose recupere el nivel de potencia que tenía hace una década cuando llegó, eso que le hacía un jugador tan especial. La esperanza es que sea un jugador importante para el equipo, sobre todo en ataque, poniendo el esfuerzo necesario para que sus carencias, especialmente en defensa, no sean un lastre. Eso es justo lo que está haciendo ahora.

Su aportación desde el banquillo fue clave para poner en aprietos a los texanos en el apretado Game 1 y en la victoria en el primer partido disputado en Minneapolis. Está jugando bastante más que en temporada regular, cuando llegó desde Cleveland para ser suplente de Jeff Teague. Thiboadeau, que le conoce bien, le deja jugar los minutos importantes y él responde.

Nunca ha sido un tirador especialmente fiable y su mejor arma es la penetración. Obviamente, su físico jugaba un papel muy importante a la hora de correr hacia la canasta y absorber contactos. No es el de antes, pero estamos viendo bastantes acciones de ese tipo, donde se tira contra los interiores y acaba la jugada con éxito. Tiene un gran 70% de acierto en bandejas, el recurso que más usa junto con el tiro de media distancia. También ha anotado cinco de los siete triples que ha lanzado.

Aún le falta trabajo para volver a sus baremos en los apartados de asistencias y rebotes, algo necesario si no quiere estancarse como un jugador exclusivamente capaz de anotar desde el banquillo sin nada más que ofrecer. En defensa, una de sus grandes carencias a lo largo de todos estos años, se le ve activo, maduro y con ganas de mejorar. El esfuerzo puede compensar la falta de nociones, aunque ambas cosas son necesarias para frenar el torrente ofensivo de los Rockets.

 


 

Los Wolves están a un paso del abismo y, si quieren tener una mínima oportunidad de poner en aprietos a los Rockets, necesitan que Derrick Rose siga a este nivel, que Karl-Anthony Towns vuelva a ser el pívot dominante que ha demostrado y que el resto de compañeros estén 100% concentrados.

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