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DeMar DeRozan y los mejores Raptors de la historia

Superar las expectativas para después decepcionar es la rutina desde Toronto. ¿Cambiará este año con el mejor DeMar DeRozan?

DeMar DeRozan Toronto Raptors

Keith Allison (CC)

La séptima temporada de Juego de Tronos hizo honor a su principal lema y el invierno llegó. Sin la intención de hacer spoilers, mientras ese «winter is coming» nos hará esperar y hasta 2019 no podremos disfrutar de la mejor serie de los últimos años, los Toronto Raptors y DeMar DeRozan amenizan nuestra espera. El invierno canadiense llega más que nunca a la NBA.

 

DeRozan explota con 52 puntos, su mejor actuación

Antes de hablar de estos Raptors y de su estrella hay que repasar su actuación de la pasada madrugada: 52 puntos ante los Bucks en un partido con prórroga. Su mejor anotación y récord de la franquicia, supera los 51 de Vince Carter y Terrence Ross (sí, el que está en Orlando y promedia nueve puntos por partido).

 

Los mejores Raptors de la historia, ¿por qué?

Pregunta legítima y que muchos tendréis en la cabeza. Lo primero que nos hacen pensar los canadienses es en decepción. Un equipo que cada año parece más fuerte y en el momento decisivo se quedan cortos. E incluso a estas alturas y con las buenas sensaciones cuesta muchísimo -por no decir que es imposible- fiarse de los Toronto Raptors.

La historia juega «a favor» de este proyecto. La corta edad de la franquicia (23 temporadas) hace que los resultados de estos Raptors les cataloguen como los mejores de siempre. Con Vince Carter alcanzaron tres veces los Playoffs, con unas semi-finales de Conferencia como mejor resultado. Con Calderón y Chris Bosh cayeron dos veces en primera ronda. Los de DeMar DeRozan y Kyle Lowry se clasificarán a Playoffs por quinto año consecutivo y con una participación en las Finales de Conferencia.  Entonces, ¿qué ha cambiado este año?

El proyecto parecía llegar a su fin en verano, con jugadores como Lowry o Ibaka saliendo a la Agencia Libre. Sin embargo Masai Ujiri, genio de los despachos, renovó el núcleo tres años más (lo que resta de contrato a DeMar DeRozan) y reforzó la plantilla. El cuestionado Dwane Casey y el GM parecen a tono y en la misma línea. Confiaron en la progresión de la joven segunda unidad y traspasaron a jugadores como Corey Joseph. OG Anunoby o CJ Miles fueron los principales refuerzos y Casey se encarga de reconvertir a estos Raptors.

 

Una mejor defensa y un ataque más horizontal

El principal problema de estos Raptors era su defensa. Su potencial ofensivo del curso pasado ya les colocó como uno de los mejores ataques de la historia de la NBA, pero su rendimiento en el otro costado dejaba que desea, incluso con el refuerzo de Ibaka. Defensivamente la llegada de Anunoby es un plus importante, pero también suman otros jugadores de rol. Pascal Siakam o Jakob Poeltl son otras gratas «sorpresas» en este aspecto.

En el quinteto titular la pareja Ibaka-Valanciunas funciona muy bien en defensa. Mientras el lituano tapa las carencias reboteadoras del equipo y ejerce de ancla, Ibaka aporta versatilidad y ocupa mucho terreno gracias a su físico. Anunoby es un especialista y supone un punto de equilibrio para el backcourt, aunque DeMar DeRozan ya no es el agujero defensivo de hace unos años. Son la sexta mejor defensa de la NBA cuando se escriben estas líneas.

Ofensivamente los Raptors de Casey han rendido a gran nivel durante los últimos años. De hecho, en la 2016/2017 fueron el sexto mejor ataque pero su eficacia podía mejorar. La dependencia de Lowry y DeMar DeRozan desde el bote era el inicio y el fin de su ataque. Su uso del triple tampoco era el mejor. Los Raptors se encontraban entre los equipos que menos triples lanzaban (22º) y aunque su acierto estaba por encima de la media (13º) también era uno de los conjuntos que menos triples anotaba (21º). Una lacra en el baloncesto moderno.

Este curso los Raptors no dependen tanto del dúo Lory&DeRozan -de hecho juegan y tiran menos- que tan malos resultados acostumbran a dar en Playoffs, especialmente el primero. Mientras que el año pasado eran el cuarto equipo que menos pases daba por partido (273.4) este año cambian radicalmente y salen del top diez por la cola (290.5).  Ibaka, Valanciunas, Miles y Norman Powell ganan peso en ataque como opciones secundarias, algo muy sano. Ahora son el décimo equipo que más triples lanza por partido y el decimoquinto que más anota, aunque sus porcentajes se desploman (26º). El rendimiento de la joven segunda unidad tiene mucha culpa del éxito de este equipo.

 

DeMar DeRozan se consolida

Nadie duda de su potencial como anotador, pero el juego de DeRozan no era el ideal para el baloncesto de estos tiempos. Tiro exterior inexistente, jugador de aclarados, pasador mejorable y defensa pasiva. Mucho talento en el uno contra uno, pero muchos déficits para ser una estrella de primera fila. Défcits que este curso parece dejar a un lado.

Lo primero a destacar es que DeRozan está más integrado que nunca en una ofensiva menos vertical que la de otros años. Su número de tiros disminuye y su número de pases ( y asistencias) aumenta. En defensa también podemos hablar de mejoría. El caso de DeMar DeRozan es muy similar al de Harden. El problema no es la falta de calidad defensiva, sino la falta de consistencia. Con más ayuda en ataque parece librarse de un peso y, al igual que La Barba, rinde mejor atrás.

La mejor sorpresa la reservamos para el final: el tiro de tres. Parece mentira la progresión del escolta de una temporada a otra. Intenta más lanzamientos que nunca (3.0 por partido) y llega casi al 35%. Es decir, DeMar DeRozan es un tirador a tener en cuenta: flotarle de forma exagerada ya no es una decisión inteligente. Más todavía cuando de las siete veces que ha sobrepasado los 30 puntos este curso, en cinco de esos partidos ha anotado dos o más triples. Y en los últimos siete partidos promedia 5.42 lanzamientos y 2.9 anotaciones desde el triple con un 52.6%.

Batió su career-high ante los Sixers hace unos días y esta jornada vuelve a hacerlo. Mucho ojito con DeMar DeRozan este curso.

 


 

Es evidente que estos Toronto Raptors son mejores de la mano de un Kyle Lowry más secundario y un DeMar DeRozan que, sin perder su esencia, se adapta mejor al baloncesto actual y se hace menos previsible. La defensa alcanza niveles que no esperábamos y hay margen de mejora, sobre todo con tantos jóvenes y con la pareja Ibaka-Valanciunas aún en proceso de adaptación.

También en ataque se espera más. El propio Lowry y Powell están muy lejos de sus mejores versiones y son dos jugadores esenciales para el éxito de estos Toronto Raptors. Eo sí, el mayor inconveniente es el de siempre. ¿Podemos fiarnos del rendimiento de Toronto? Cuesta mucho.

Veremos si de nuevo es un falso aviso o si realmente llega el invierno. Algo muy necesario en Toronto.

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