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Danny Ainge y el camino de la paciencia

Otro Draft y los Celtics no se han hecho con una estrella. Ainge espera el momento para tumbar a los Cavs.

Danny Ainge, General Manager de los Boston Celtics, y un momento de decisiones – DGA Productions (CC) (modificado por Alex Güell)

Danny Ainge, General Manager de los Boston Celtics, y un momento de decisiones – DGA Productions (CC) (modificado por Alex Güell)

¿Otra oportunidad perdida para Danny Ainge? ¿Por qué motivo en Massachussets siguen sin mover sus activos? ¿Hasta cuándo la acumulación de picks no se convierten en un problema?

Son muchas las preguntas que cruzan por la cabeza de aquellos que siguen la mejor liga del mundo, y en especial, prestan atención al conjunto de Brad Stevens.

A medida que se fue desarrollando la tarde/noche del Draft day, los rumores se incrementaban, sobre las supuestas negociaciones entre los Boston Celtics y New York Knicks (a posteriori minimizadas por el General manager verde) por Kristaps Porzingis.

En un ida y vuelta informativo que llevo a Adrian Wojnarowski como principal fuente, se pudo apreciar algo de lo que pretendían recibir los de “la gran manzana” por la estrella letona. El pick número tres era el principal objetivo, pero a ello se añadía en el requerimiento a Jaylen Brown, Jae Crowder y el pick de Brooklyn Nets 2018 (posesión de los Celtics).

El precio por el ex Sevilla, parece a primera vista algo excesivo y tendiente a la búsqueda de un movimiento desesperado del otro lado. Danny Ainge no quiso entregar sus activos más importantes y decidió seguir su camino.

Luego de la elección de Jayson Tatum, comenzaron a circular los rumores de que los despachos de Indianápolis y Waltham estaban conectados con el propósito de llegar a un acuerdo por Paul George. Esto no se extendió mucho en el tiempo (por ahora, ya hablaremos de ello más adelante).

Llegada la altura de la elección número cinco, surge fuertemente la información de que los Celtics estaban tratando de negociar con los Wolves la obtención de su pick número siete (terminó siendo parte del traspaso por Jimmy Butler). Como verán, esto tampoco arribó a buen puerto y los verdes dejaron de circular en el “run run” informativo.

Otro Draft que pasa y otra oportunidad en que el máximo dirigente de los verdes no aprieta el gatillo para efectivizar esa gran cantidad de activos, que está compuesto por un sinfín de futuras rondas, jóvenes prometedores y contratos que caducan.

¿Hace bien Danny Ainge en no poner sus tesoros sobre la mesa?

Parece que su línea de pensamiento ha sido expuesta, cuando declaró que Jayson Tatum era su opción número uno y que cualquier negociación que involucre un valor joven, no es viable.

Los Boston Celtics como organización parecen tener en claro que dada como está la coyuntura de la liga en este momento, con unos Golden State Warriors fuera de alcance, no tiene ningún sentido hipotecar su futuro dejando ir primeras rondas altas y jugadores jóvenes, para “quedarse cortos” en la competencia con los de la Bahía.

¿Esto quiere decir que Ainge se resigne a no mejorar el plantel actual? No, claro que no. Teniendo en cuenta el espacio salarial con el que cuenta (30 millones) y los contratos vigentes en la plantilla, puede tratar de tentar a un agente libre importante (Blake Griffin/Gordon Hayward) para unirse al proyecto actual y tomar la posta de los Cavaliers.

Por otro lado, la actualidad de algunos equipos puede servirle a los de Massachusetts para poner un grupo de jugadores competitivo a bajo costo y al corto plazo, sin perder grandes activos.

Paul George está por debajo de su precio real debido a sus recientes declaraciones de que no va a continuar en Indiana, parece una apuesta arriesgada dado su romance con los Lakers, pero si los dirigentes de New England le sacan una extensión la historia puede ser distinta.

Los Boston Celtics cuentan con el material para no perder a sus jóvenes, brindarle a los Pacers las rondas que pretenden sin hipotecar el futuro verde y si esa via no le conforma, puede también no perder ninguno de sus valores apostando a la agencia libre (este año o el próximo).

El ahora en cercanías al TD Garden no apremia. Con una de las plantillas más jóvenes de la NBA y con un futuro plagado de oportunidades para la década del 2020, a la espera del declive de Lebron James y la descomposición del proyecto Warriors.

Continuar por el camino de la prudencia, apostando al mañana y siendo competitivos en el presente, desarrollando talento joven en un ambiente idóneo, le traerá seguramente el rédito inevitable, pero para eso, Ainge tendrá que seguir en la tónica de los últimos tiempos y no sucumbir a las presiones del presente.

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