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D’Angelo Russell explota su potencial en un curso para enmarcar

La joven estrella de los Brooklyn Nets parece no tener techo. Desde enero se encuentra en estado de gracia.

Todos hemos estado en nuestra vida ante una pantalla de carga. YouTube para los vídeos, la mítica del antiquísmo Crash Bandicoot para los videojuegos, la del NBA 2K17 para variar… Y también en la vida. Así debió sentirse D’Angelo Russell, más conocido como DLoading, en sus primeros tres años en la liga.

Una pantalla de carga eterna que parecía no llevar a ningún sitio. Ni en Los Ángeles, ni en Nueva York. No obstante, 2019 ha llegado como una bendición. En esa pantalla ahora pone ‘Loaded’ y el producto de Ohio State ha cogido el mando y está jugando a las mil maravillas. Ese mando que hace dos años dijo Magic Johnson que no podía coger…

 

2019: año de redención de D’Angelo Russell

El base titular de los Brooklyn Nets comenzó la temporada en un mar de dudas. Caris LeVert era la nueva estrella del conjunto, promediando un 20-5-5 sin muchas dificultades, mientras que el ex de los Lakers tenía dificultades para entenderse con él y no encontraba su tiro. No olvidemos que la 2018-19 es la última temporada del contrato de novato de D’Angelo, por lo que esta situación se convertía en una de contract year que no empezaba muy bien para el de Louisville. Es decir, al final de la propia temporada, sería agente libre restringido. Si continuaba al nivel de principios de curso, las ofertas que le llegasen no iban a ser muy jugosas económicamente hablando.

No obstante, tras la lesión de Caris LeVert y la tremenda caída en los standings de los Nets (8-18 el 6 de diciembre, 8 derrotas seguidas), se hacía visible que alguien tenía que coger el timón. Spencer Dinwiddie y D’Angelo Russell se repartían los galones. Desde entonces, Brooklyn ganaría siete partidos seguidos, nueve de los siguientes doce, para terminar el año dando un golpe sobre la mesa. D’Angelo elevaba su juego al ritmo del equipo, causando todavía impresiones efímeras.

D'Angelo Russell, Brooklyn Nets

D’Angelo Russell acapara todas las miradas de Nueva York – Alejandro Gaitán (The Wing)

En enero, sin embargo, todo el mundo asistió a la confirmación del potencial del base. Un mes espectacular (23.8 tantos, 7.3 asistencias, 1.3 robos, 3.9 rebotes, 48% TC y 41.3% T3) aupó a los Nets en la clasificación del Este, metiéndolos en la lucha por los Playoffs, de la cual todavía no han salido. También introdujo al susodicho base en la conversación por el All-Star. El profesional dejó actuaciones memorables en enero, coronadas todas por los 40 tantos que anotó en Orlando para finalizar una remontada de 21 puntos de su equipo. Todo ello, en la tercera victoria de una nueva serie de seis seguidas.

Desde ese momento, todo el mundo tiene a D’Angelo en mente: fue All-Star con tan solo 22 años, siendo elegido ante Jimmy Butler para suplir al lesionado Victor Oladipo. Ha sido el líder de unos Nets que han dado guerra a los equipos top del Este y que se ha convertido en uno de los conjuntos más divertidos de ver esta campaña. Pero es que esto no es todo… El jugador ha ido más allá. Está a nivel All-NBA en las últimas semanas (aunque no merezca el galardón). Nos deja un gusto magnífico que otro point guard haya alcanzado las expectativas que su potencial dibujaba en 2015.

 

Anotación a raudales

¿Cómo ha conseguido ascender tanto su nivel? En gran parte, mejorando su capacidad anotadora. D’Angelo Russell era conocido por ser un base con potencial para ser tirador y organizador y con un talento descomunal, puesto que la explosividad no es su fuerte.

Esta temporada le hemos visto anotar por encima de las que hace un año parecían sus posibilidades. Su mejora en el triple (este año promedia más de un 36%, career high) le aporta un plus desde el perímetro que también le permite aplicar fintas a diestro y siniestro, dado que su mecánica es rápida y precisa. Además, ha aprendido a crearse espacio para sacar tiros también en la media distancia. Al no ser un jugador muy explosivo como Harden, Rose o Lillard para realizar este tipo de maniobras, este paso adelante es muy importante en su juego. Observamos un ejemplo perfecto de ello en el tercer cuarto de su último partido contra Boston, donde anotó nada menos que 20 tantos.

La mejora en los porcentajes en tiros de 3 a 10 pies (año pasado 35.6%, este año 43.1%) y 10 a 16 pies (46.7% a 52.1%) le avalan como un gran creador de espacios en la media distancia. Y si él no puede hacerlo, de ello se encarga su entrenador. Kenny Atkinson debe llevarse crédito por enseñar a D’Angelo a sacar un gran provecho de los bloqueos. La principal función en ataque de Jarrett Allen o, en su defecto, Ed Davis, es la de intentar un pick&roll.

Me atrevería a decir que es la jugada que más utiliza el conjunto de Atkinson. Han aprendido a jugar más pausado y con cabeza. El año pasado casi entraban en el top 5 de ritmo de la liga, y este año no se encuentran ni en el top 10. De esto se beneficia, como decimos, el juego del producto de Ohio State. Su mediático floater contra los Bucks, el cual tendrá en papeleo para patentar, es un ejemplo de lo mismo. Allen tapa perfectamente al defensor – Bledsoe – para que Russell tenga más libertad al entrar hacia canasta.

Además de esto, cabe destacar que esta temporada ha tenido un punto de inflexión en su juego. Ha llegado tarde, pero ha llegado. Desde su famoso career high de 44 puntos ante los Kings, donde los Nets llevaron a cabo la mayor remontada de su historia, D’Angelo está intentando llegar más al área restringida. Antes de dicha y en sus 262 primeros encuentros en la liga, solo había llegado a anotar cuatro canastas (o más) en la zona restringida en 18 partidos. Estadística preocupante. Sin embargo, en ese encuentro, de sus 27 puntos en el último cuarto, 12 llegaron desde el triple y 12 desde canastas de dos. Los demás, tiros libres.

Poco más tarde, en otra gran noche ante Portland, anotó una canasta para mandar el partido a la segunda prórroga driblando hacia la zona ante Al-Farouq Aminu, un defensor por encima de la media que le saca unos cuantos centímetros. Tras esto, vemos sus cada vez más usadas bombas. ¿Se le está quitando el miedo a Russell?

Una de las pocas cosas criticables del jugador son sus porcentajes. Rondando el 43% en tiros de campo y 36% en triples, no está cuajando mala temporada, de hecho, son máximos de carrera para el jugador. Sin embargo, todavía le queda aumentar un par de décimas para equipararse a la élite de la liga en ese aspecto. Otro de los fallos del base, y por el cual no se le veía como un gran anotador antes de alcanzar la liga, es su poca capacidad para llegar a la línea de tiros libres. Tan solo 2.6 por encuentro promedia el jugador. Esperemos que estas lacras se solventen a medida que transforma la penetración a canasta en una de sus armas.

 

La organización, su mejor baza

No nos quedamos cortos si decimos que D’Angelo Russell es un pasador de élite en esta liga. Tampoco puede rebatirse el hecho de que la visión de juego y organización son las mejores cualidades del jugador. Una estadística curiosa: los Nets van 10-4 cuando el base aporta dobles dígitos en la casilla de asistencias, mientras que el récord es de 9-15 cuando no supera las cinco.

Con LeVert mucho tiempo fuera de pista (y todavía recuperando su antigua versión) y Dinwiddie como principal puntal ofensivo y organizador desde el banco, D’Angelo Russell ha sido el principal ball handler del conjunto neoyorquino durante muchos encuentros. Esto ha hecho que la mayoría de jugadas corran por sus manos cuando está en pista. Su pick & roll con Jarrett Allen, como decíamos antes, es una de las jugadas preferidas de Atkinson. Muchas alternativas: mid range, penetración de Russell, triple, floater o simple asistencia para canasta del big. Qué bien lo hacen.

Desde el 1 de enero promedia 8 asistencias por encuentro. Para la temporada, son 7. En un aumento de 1.8 puntos porcentuales de USG% (de 29.2 a 31.0), ha conseguido realizar un incremento de la estadística de asistencias de, también, 1.8 puntos (de 5.2 a 7.0). La productividad se hace patente en la madurez que muestra en la toma de decisiones. Sus pases al contraataque y los clásicos pases a Joe Harris para fáciles canastas en la pintura son cada vez más marca de la casa. Como decimos, su IQ ha mejorado muchísimo esta temporada. Y todavía tiene 23 años.

No es raro observar un doble doble por su parte en un box score de los Nets. Ya suma 13 esta campaña, que eclipsan los ocho totales de sus tres previos cursos combinados. Las tornas van cambiando, y para bien. Las pésimas decisiones, sin embargo, todavía se observan, y en algunas noches puede verse a D’Angelo incómodo con el balón en las manos, cometiendo muchas pérdidas.

D’Angelo Russell lleva jugados 77 partidos este curso, habiendo perdido cuatro o más pelotas en 32 de ellos. Quizás ser un ball handler primario con un alto uso de balón conlleve este riesgo, pero la estadística no miente: sus números en lo que se refiere a pérdidas son altos. Este año, las pérdidas han lastrado mucho a los Nets. Lo ideal es que esos números vayan disminuyendo conforme su madurez crezca. Como hemos dicho, tiene 23 años, es un base joven con mucho tiempo por delante si las lesiones no dictan lo contrario.

 


 

La explosión de D’Angelo Russell es el preludio de un cambio en Brooklyn

Brooklyn se encuentra en una difícil tesitura con DLoading. Agente libre restringido en verano, nivel All-NBA desde enero y una postemporada que marcará un punto de inflexión en el proyecto neoyorquino. La clasificación a Playoffs determinará el tipo de contrato que merece el base. Mejor dicho, terminará de confirmarlo. Dado que ninguna franquicia con espacio y necesidad de un base dejará de ofrecerle un máximo por si cae la breva en verano.

Los Nets han movido ficha y extendido a Kenny Atkinson y su staff para contentarle. Un desarrollador de guards (Teague, Bazemore, Lin, Harris, Dinwiddie, el propio Russell) con una gran reputación en solo tres años como head coach (ocho previos como asistente) que ha sabido entenderse con esta joven plantilla y llevarla -hasta el momento- a un hueco en postemporada.

La reputación de D’Angelo Russell es otra. Su entorno es otro. Su integración es increíble. Brooklyn parece construida para que triunfe. ¿Desaprovechará la oportunidad de renovarle la franquicia? Es poco probable. El caso es el siguiente: Russell tiene mucho tiempo por delante para continuar con este nivel, propio de un All-NBA.

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