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Los Clippers ven la luz y ya asoman la cabeza

Los angelinos comienzan a recuperar efectivos y sensaciones de camino a la zona de Playoffs.

170223 LAC at GSW-16

Todo estaba listo para saltar por los aires. El detonador estaba bien agarrado, y solo faltaba responder a la llamada que da luz verde para apretar el botón. El teléfono ha sonado, aunque por el momento, el mensaje es de espera. La debilidad de los cimientos del que hasta hace poco era el lugar más importante de Los Ángeles hizo pensar en el borrón y cuenta nueva, pero el saneamiento de la columna vertebral del proyecto causa un comedido optimismo. Los Clippers no iban a tirar la toalla en diciembre.

El conjunto dirigido por Doc Rivers se ha agarrado a la cuerda desde el fondo del pozo, y en los últimos partidos se están acercando a la versión que buscaban desde que el plan cambiara por completo este mismo verano. La salida de Chris Paul rumbo a Houston cambió la categoría de los angelinos. Del eterno aspirante desde la segunda línea, a un equipo destinado a luchar en la zona media de la Conferencia Oeste para entrar en Playoffs sin excesivos dolores de cabeza, e intentar dar un susto en la postemporada. Las aspiraciones eran diferentes, no obstante, se trabajó desde los despachos para que la caída tuviera el menor impacto posible.

Entre otras piezas, los Clippers recibieron a Patrick Beverley en el mencionado traspaso por Paul, y además, se convenció a Danilo Gallinari y Milos Teodosic para unirse a la causa. La orquesta perdió a su director, pero consiguió hacerse con buenos músicos. Lamentablemente, un problema doloroso y habitual volvió a revolotear por el Staples Center durante los primeros compases del curso. Las lesiones hicieron nuevo acto de presencia y se llevaron por delante a algunos de los sospechosos habituales. Blake Griffin, la nueva cabeza visible de la franquicia, cayó casi a las primeras de cambio, mientras que Beverley tuvo que decir adiós a la temporada y Gallinari aún sigue sentado en la enfermería. Hasta una fascitis plantar evitó que disfrutáramos de la esperada aventura de Teodosic en la NBA.

Los problemas físicos han ido remitiendo y la plantilla ha ido recuperando efectivos progresivamente. La vuelta de los jugadores con más talento ha devuelto, lógicamente, mejores sensaciones a los Clippers sobre la cancha. La franquicia californiana coqueteaba con el sótano de la Conferencia y ya se hablaba de un posible traspaso de DeAndre Jordan para recoger frutos para próximas campañas. El experimento ha vuelto a dar señales de vida antes de acabar en la basura. De los últimos diez encuentros, los Clippers han superado el 50% con seis victorias para escalar posiciones en la tabla. El cuadro de Los Angeles ya figura noveno en el Oeste a dos partidos de Pelicans y Trail Blazers, que cierran la zona de Playoffs.

 

La irrupción de los inesperados y la vuelta del héroe

El tímido resurgir de los Clippers podría resumirse en tres nombres que han dado un respiro a Doc Rivers. Uno de ellos, curiosamente, es su hijo Austin. Pese a su baja en los tres últimos partidos, el base procedente de la Universidad de Duke ha sido una de las gratas sorpresas del curso. De ser uno de los jugadores más criticados de la plantilla, y casi de todo el campeonato, Rivers ha encontrado la regularidad en el costado ofensivo registrando más de 15 puntos por encuentro y un magnífico 40% de acierto en triples. No solo eso. El bueno de Austin dejó boquiabierto a todo fan de la NBA anotando 36 (ante Rockets) y 38 puntos (ante Grizzlies) en noches consecutivas. Sorpresas te da la vida.

Otro que ha reventado la banca ha sido Lou Williams. Parecía que el ex Mejor Sexto Hombre del año había alcanzado un punto de no retorno con los Clippers y su nombre sonaba más en las quinielas de traspaso que otra cosa. Error. A día de hoy, el ex Rocket está registrando la mejor temporada de su carrera con casi 22 tantos por partido, y se ha hecho con la batuta de los angelinos en la reciente buena racha de resultados. Williams ha sido nombrado Mejor Jugador de la Semana en la Conferencia Oeste con 28 puntos por noche y porcentajes del 50% de acierto de campo y 48% en triples. Casi nada.

Por si fuera poco, todavía quedaba el mejor de los aderezos. El jefe ha vuelto. Blake Griffin volvió el 29 de diciembre en el duelo fratricida ante los Lakers, y desde su retorno los Clippers llevan un récord de 3-1. No es para menos. El ala-pívot es el máximo anotador y (¡ojo!) asistente del equipo, y sin duda los suyos lo han echado de menos. A menudo menospreciado, Griffin es uno de los mejores jugadores del campeonato sin ninguna duda. Sus eternos problemas con las lesiones están truncando a un hombre que, en su única campaña sano, acabó tercero en la carrera por el MVP. La salida de Paul le ha dado todos los galones, y cuando ha estado sobre la pista ha correspondido a las mil maravillas. Muchos demandábamos una mayor implicación en labores organizativas en ataque, y sin CP3 ha sabido dar ese paso.

 


 

Todavía la situación no ha llegado para echar campanas al vuelo. Ni mucho menos. Los Clippers siguen lejos del lugar que se esperaba de ellos, aunque este par de semanas hacen creer que si pueden mantenerse sanos, la Conferencia Oeste ganará otro rival peligroso. Será muy importante poder mantener a Griffin sobre la pista, y precisamente es aquí donde residen la mayor parte de las dudas. Que Rivers y Williams puedan mantener su excelso nivel actual también es vital, mientras que los angelinos esperan con los brazos abiertos el retorno de Gallinari y el crecimiento de Teodosic con el paso del calendario. Todavía hay una estructura interesante para trabajar; esperemos que aguante.

 

Foto: Scott Daniel Cooper  / starting5online.com

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