Conecta con nosotros

NBA

Chicago Bulls: Un (accidentado) inicio con la mirada puesta en el futuro

El mal juego, las lesiones y el rendimiento de LaVine marcan el inicio de unos Bulls que miran al futuro.

zach lavine

La temporada de los Bulls no podría haber empezado de manera más dramática en cuanto a la salud de sus jugadores se refiere. Si bien la plantilla carecía principalmente de talento, la abundancia de lesiones relevantes en los primeros días de competición, sumadas a la de Lauri Markkanen en pretemporada, sitúan a la franquicia de Chicago en una tesitura compleja después de una semana de competición.

Primero fue el ala-pívot finlandés quién, debido a una lesión en el codo, estará poco más de un mes de baja. Después fue Kris Dunn que cayó lesionado en el tercer partido de la temporada debido a un esguince en la rodilla y que le mantendría entre 4 y 6 semanas, mientras que Bobby Portis estará el mismo período apartado de las canchas debido a una distensión en la rodilla en el primer triunfo de la temporada de los Bulls ante Charlotte.

Tras unos días de temporada regular y con dos victorias en el casillero, los Bulls han sufrido un cúmulo de infortunios que, paradójicamente, acerca al equipo al que debería ser uno de sus objetivos: el pick #1 del próximo Draft.

Aun así, lesiones aparte, el inicio de temporada de los Bulls está siendo, de momento, el que se esperaba. Las derrotas seguirán llegando como es normal en una etapa de reconstrucción, pero en Chicago no deben obviar algo importante, y es que esta fase sirve para medir el talento y/o el rendimiento de los jóvenes de la plantilla y las sensaciones que ofrecen. Lo analizamos.

Guillermo Mayol (The Wing)

Muestras de madurez en el juego de Zach LaVine

A pesar de los resultados del equipo en los primeros días, quien sí está mostrando un nivel superior al resto de la plantilla es Zach LaVine. El escolta, que firmó un contrato muy criticado este verano con los Bulls, ha empezado la campaña 2018/19 mejor que nunca y ejerciendo como primera espada ofensiva del conjunto de Chicago.

2017/18 fue un curso de adaptación para LaVine, y es que los regresos después de una lesión de ligamento cruzado siempre acostumbran a ser complejos, y más para un para un jugador tan explosivo como él, que necesitó partidos para adaptarse de nuevo al ritmo competitivo y, sobre todo, a su nuevo equipo.

Y ahora, en cuanto a sensaciones, parece que esa grave lesión de ligamento cruzado ya es cosa del pasado. Zach LaVine está experimentando su mejor momento de forma en la NBA a pesar de que tal rendimiento vaya a servir para sacar pocos triunfos, al menos en esta etapa que atraviesan los Bulls.

Tras ocho partidos de temporada regular, el escolta está tirando más que nunca básicamente por necesidad, pero con una efectividad y eficiencia (true shooting de 65.2%) que difícilmente sea sostenible durante un largo período de tiempo y más en el contexto en el que se encuentra actualmente la franquicia. Aun así, la mejoría sobre la pista es evidente en varios aspectos, especialmente a la hora de atacar.

Si algún aspecto tenía que trabajar de su juego ofensivo, ese era su toma de decisiones. LaVine, conocido como un jugador que acostumbraba a tomar tiros poco eficientes y forzados tras bote, ha buscado más que nunca atacar el aro rival, tratando de sacar ventaja respecto a su par gracias a su capacidad atlética. Una muestra de esa mejoría es que sus cantidad de tiros libres lanzados por partido ha incrementado de los 4.5 intentados la temporada pasada a los 8 tiros libres por partido en esta campaña. Por otra parte, su lectura de los pick&roll ha mejorado en comparación a años anteriores, situación en la que, al menos en este inicio, se le ve más cómodo generando juego para sus compañeros.

Por lo tanto, es lógico que a estas alturas de temporada veamos a un LaVine con mucho balón. El escolta es ocupa el tercer lugar en la clasificación de % de uso ofensivo (33.0%) tras Antetokounmpo y Kemba Walker, y es que el juego actual de Chicago requiere a un LaVine con balón para generar juego para su equipo.

Un juego (y un entrenador) en el punto de mira

Al mismo tiempo que comentábamos una mejoría en el juego de LaVine, especialmente en su faceta de creador de juego (cosa que no implica que se vea reflejado en sus stats), el juego de los Bulls en este inicio de temporada sigue sin mostrar síntomas de haber progresado mucho respecto a la temporada anterior. Podría achacarse en gran parte a las bajas, pero aun teniendo una plantilla limitada, no se refleja apenas una mejora en el juego respecto a lo visto en los años anteriores, y la figura de Fred Hoiberg tiene que ver en ello.

Sí, los Bulls se han adaptado al ritmo que requiere la NBA actual, pero la principal diferencia respecto al resto de equipos es que no existe un estilo de juego definido. Y es que, desde la llegada de Hoiberg al banquillo de Chicago, ha contado con más dificultades que facilidades a la hora de gestionar la plantilla y, especialmente, un juego que prometía ser rápido y focalizado en el perímetro. A día de hoy, el juego que trata de imprimir Fred Hoiberg sigue sin dejar un mensaje claro y, por lo tanto, no consigue dar con la tecla adecuada.

Por otra parte, mención aparte merece la parcela defensiva. La temporada pasada, los Bulls fueron el 4º equipo que más puntos concedió por encuentro (110 PPG) y el sexto equipo que más puntos permitió desde el perímetro (37% T3 del oponente). Esta campaña, Chicago ya es el tercer equipo que más puntos encaja por partido (119.9 pts) tras Lakers y Wizards y, además, una de las peores defensas exteriores de toda la NBA, permitiendo poco más de 39 triples por partido, con un acierto del 38.2% por parte del rival desde el perímetro.

En este caso, los números reflejan perfectamente las carencias de Chicago. Ni parece priorizarse esta faceta ni hay jugadores especialistas o aplicados en la materia. A consecuencia de esto, se forma un cóctel fatal en forma de rotación defensiva pésima y que deja continuos mismatches y buenas situaciones de tiro para el rival. Quien personifica eso es Jabari Parker, quien por ahora sigue sin encontrar su juego en Chicago y, ni mucho menos, logrando alcanzar un nivel defensivo medianamente aceptable. En esta acción, saltando a la finta de Trey Lyles, que logra un pase fácil para Plumlee.

Wendell Carter Jr, un novato al que prestar atención

Si algo necesitaban los Bulls de cara al futuro, era un jugador interior inteligente y que cubriera las espaldas a Markkanen las próximas campañas. Ese pívot sería Wendell Carter Jr, que partiría como uno de los rookies off the radar de esta camada.

A falta de ver cómo se desenvuelve el ex pívot de la universidad de Duke junto al ala-pívot finlandés, es cierto que de momento está ofreciendo una buena imagen, siendo de lo poco salvable en este inicio de los Chicago Bulls. Eso sí, una imagen (como es lógico) algo alejada a lo que se vio de él en la Summer League, donde logró exhibir gran parte de su repertorio y más.

Actualmente, y más desde la baja de Kris Dunn, Wendell Carter Jr. es la única referencia medianamente fiable de los Bulls atrás, donde ha de multiplicarse. Son tantos los desajustes defensivos que Carter ofrece luz en esa faceta, donde en la medida de lo posible trata de llegar a las ayudas y a proteger el aro propio, condicionando los tiros de rival.

Ya en la parcela ofensiva y visto el contexto actual, se están exprimiendo menos de lo esperado sus habilidades, especialmente a la hora de intentar desatascar los ataques desde el poste alto, una zona donde Carter Jr puede producir con facilidad. Por otra parte, a pesar del poco acierto, resulta una amenaza potencial en las situaciones de pick&pop y también en quintetos de cinco abiertos. En este inicio de temporada, a cuentagotas, se le ha visto sacando buenos tiros en este tipo de jugadas. Va a mejor y minimizando sus errores, y su partido ante Denver fue una gran muestra de ello.

Ciertamente, está siendo un inicio complejo para los Bulls y las victorias en el balance final de la temporada serán pocas, pero no hay que obviar que este panorama beneficia en cierto modo a la franquicia. Y es que con el curso NCAA ya a la vuelta de la esquina, será bueno para Chicago ya no sólo tratar de desarrollar a los jóvenes que hay en la plantilla, sino también poner los ojos en los mejores prospects de una nueva generación cargada de talento y potencial. Jugadores como R.J. Barrett, Zion Williamson, Romeo Langford, Cameron Reddish o Nassir Little son los principales nombres a seguir durante el año, y los Bulls ya deben ir preparando el terreno para tratar de hacerse con alguno de ellos en el próximo Draft.

Y es que a pesar de que cuantas más derrotas cosechen de aquí a abril no garantizan (ni mucho menos) un futuro mejor, sí que habrá más probabilidades de tener un mejor pick para construir el equipo a medio-largo plazo. Eso sí, la paciencia será clave.

Comentarios

Más en NBA

El mejor baloncesto NBA en tu correo

El mejor baloncesto NBA en tu correo

No te pierdas nada con nuestra newsletter semanal

¡Muchas gracias por suscribirte! ¡Preparáte!

Shares
Share This