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Los Celtics y su plan para ser el próximo superequipo

Ainge parece encontrar la oportunidad para lanzar a los Celtics a por el anillo: quiere a Hayward y George de verde.

Keith Allison (CC)

Danny Ainge aguarda. No tiene prisa ninguna, no quiere precipitarse. Es consciente del buen trabajo hecho en Boston, de las piezas que guardan y los jóvenes tesoros que tienen en plantilla. De la oportunidad que tienen para terminar con la tiranía de LeBron James en el Este y de celebrar más trofeos en Massachusetts

 

Aprovechar la oportunidad

Y es que el plan de Ainge parecía en principio el de esperar. La NBA actual cuenta con dos superpotencias que imponen sus dictaduras desde el este y el oeste. Forzar movimientos, sacrificar activos, para tratar de competir con dos de las mayores máquinas deportivas del baloncesto, como son LeBron James y estos Warriors, es casi una misión suicida.

La idea inicial se presentaba clara. Mirar al futuro, desarrollar a los jóvenes y añadir estrellas en la Agencia Libre. De esta manera con el paso de las temporadas la cantidad de “assets” no hace más que aumentar, mientras los jóvenes mejoran y el proyecto se mantiene siempre competitivo.

Sin embargo, si se presenta la ocasión, Ainge no estará quieto. Y ahora se presenta una perfecta sobre su mesa.

 

Un equipo para alcanzar el anillo

Está en su naturaleza. Ainge no puede dejar de hacer sonar teléfonos, encender y apagar rumores y que los Celtics siguen a lo suyo. Mientras pasa otro “Draft” en el que se esperaba la llegada de una estrella, pero de nuevo el humo tapó la realidad.

La disyuntiva entre competir ahora o hacerlo cuando Warriors y Cavs dejen de aniquilarse por el Trono de Hierro. Lo que piden muchos aficionados, frente a lo que piden muchos otros analistas y seguidores. La idea inicial se antojaba sencilla, demasiado quizá para la naturaleza de Danny. Y ahora se le presenta la oportunidad de montar un superequipo. Agárrense, vienen curvas.

TonyTheTiger (CC)

Primer paso: confirmar la estrella

Para arrancar su plan Ainge necesita que una estrella le de su palabra. Los Celtics requieren el sí quiero de uno de los grandes nombres del verano para lanzarse a por otro. Cómo no podía ser de otra manera, el primero en la lista es Gordon Hayward. Sus relaciones con los orgullosos verdes son muy evidentes, con Brad Stevens al frente.

El “forward” de los Utah Jazz, al menos de momento, ha irrumpido esta temporada con fuerza en el primer plano. A pesar de ya ser antes un gran jugador, Hayward se confirma este curso como una de las estrellas de la NBA. Uno de esos excelentes jugadores que quizá no lleguen a primera espada de un proyecto ganador pero que todo equipo adora tener como escudero de lujo.

La diferencia salarial parece ser el mayor inconveniente para que el jugador formado en Butler cambie la elástica de los Jazz por la de los Celtics. Y es que ningún equipo puede ofrecerle un contrato con tantos años y tantos millones de por medio como los de Salt Lake City.

Sin embargo esta diferencia económica no es tal y como se pinta. Hayward podría firmar con Boston hasta 2020, verano en el que firmaría, sean las circunstancias que sean, un contrato de veterano (10 años en la liga) del máximo salarial. Es decir, el alero solo renunciaría a dinero durante tres temporadas. Si realmente su elección es Boston, el dinero no debería ser un gran problema.

Paul George

Erik Drost (CC)

Segundo paso: hacerse con Paul George

Una vez que Hayward se comprometa el plan estaría muy cerca de cumplirse. Solo faltaría juntar un buen paquete de assets, esos que con tanto celo guarda Ainge, pintarlos de la mejor manera posible, dejar fuera de las negociaciones a los considerados intocables y mandarlo dirección Indiana.

De vuelta llegaría Paul George. Tras una temporada estelar en la que el alero ha guiado a unos decepcionantes Pacers, George ha decidido que quiere marcharse. Los Lakers son su destino soñado, pero los Celtics están convencidos. Quieren que George vista el verde, que se enamore de la afición, de un proyecto ambicioso y se olvide de su sueño. Que se olvide del eterno rival de los Celtics y que se quede por mucho tiempo en Boston.

Desde Indiana Kevin Pritchard, nuevo Presidente desde la salida de Larry Bird, está convencido de que los verdes pueden realizar la mejor oferta por George. Una oferta que, sin embargo, podrían no llegar a aceptar si los Pacers miran en otra dirección.

Boston necesita tiempo. Tiempo para convencer a Hayward, ya durante la Agencia Libre de julio, aunque se espera una rápida decisión por su parte, y tiempo para negociar el traspaso de George con Pritchard. Los Pacers podrían no esperarles, pero entonces se quedarían sin el mejor paquete disponible (Crowder/Bradley, dos primeras rondas y Tyler Zeller) y en Boston disfrutarían la llegada de Hayward sin perder ningún activo.

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Tercer paso: destronar a LeBron y enfrentarse a lo imposible

¿Quién dijo que los planes tenían que ser complicados? Boston no necesita más, al menos de momento, y la situación sería difícilmente mejorable. Un roster con Isaiah Thomas, Avery Bradley, Paul George, Gordon Hayward y Al Horford de titulares, más jugadores como Marcus Smart, Jaylen Brown, Jayson Tatum y Ante Zizic desde el banquillo. Superequipo formado.

Los Celtics mejorarían su “picadora de carne”, como dicen los compañeros del Despacho, y el núcleo joven permanecería intacto. Una plantilla preparada para destronar a LeBron James en la Conferencia Este y para enfrentarse al imposible de tumbar a los Warriors. Mientas los jóvenes Smart, Brown, Tatum y Zizic desarrollan su talento en un contexto idílico: importancia y experiencia de veteranos.

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Plan B: siempre se necesita una segunda opción

Cubrirse las espaldas no está de más y Ainge también tiene un as en la manga. Se trata de Blake Griffin, “forward” de los Clippers y que con la salida de Chris Paul puede finalizar también su etapa en California. Encajaría igual de bien que Hayward en Boston, más incluso por posición.

La pega en este caso es más dolora que en casos anteriores: Griffin podría estar fuera hasta diciembre por su lesión de “Playoffs”. ¿Querrá Ainge un jugador con tal historial de lesiones y que se perdería los dos primeros meses de campaña?

 


 

Danny Ainge tiene un plan. La idea inicial se presentaba clara. Mirar al futuro, desarrollar a los jóvenes y añadir estrellas en la Agencia Libre. Sin embargo se presenta una ocasión difícil de ignorar. Los Celtics pueden formar un superequipo, otro más en esta NBA que toma una senda muy evidente y que Ainge quiere aprovechar para firmar el mejor verano de la franquicia más laureada de la competición.

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