Conecta con nosotros

Mercado

Irving, los Celtics y un futuro incierto. El derecho a la duda, innegociable

Kyrie Irving tiene que tomar una decisión el verano que viene. Quiere dinero, un mercado y un proyecto deportivo sólido.

kyrie irving boston Celtics problemas

Pablo Espinosa (The Wing)

Kyrie Irving es un jugador diferente. De él sabemos que tiene un talento descomunal, que vive por y para el baloncesto y que sus opiniones suelen ir a contracorriente. Su personalidad, especial y bizarra a partes iguales, no deja indiferente a nadie: mientras algunos le adoran por ser tan imprevisible, otros se sienten abrumados o incluso asqueados debido a lo indescifrable que resulta cada declaración que realiza.

Esta tendencia a estar en el ojo del huracán es cada vez más recurrente en su caso. El base de los Celtics, si no es que nos quiere dar una tremenda sorpresa, renunciará al año de contrato restante y saldrá de la franquicia verde para buscar un nuevo compromiso. Ese nuevo compromiso puede ser tanto en Boston como en otro sitio y, conociendo las virtudes deportivas del crack con ascendencia australiana, habrá muchos gerentes deseando hacerse con sus servicios.

Nuestro terraplanista favorito es un hombre de convicciones firmes. Si no nos gustan, eso sí, siempre podemos ver sus declaraciones como un mundo poliédrico con varias interpretaciones posibles en función del enfoque que queramos que tengan. Irving es indescifrable y disfruta siendo así. La cronología de esta temporada, que en ciertos momentos (Celtics 95-Raptors 118) coge aires de suplicio para los de Brad Stevens, así lo indica.

 

Kyrie Irving, incomprendido e incomprensible

Kyrie Irving ha realizado varias declaraciones respecto a su futuro que, aunque puedan parecer contradictorias, no acaban de serlo del todo. Para empezar a diseccionar el trasfondo de la situación, lo más importante es poner en contexto la situación deportiva y salarial de Irving: a las puertas de los 27 años y en medio de una etapa de plenitud baloncestística, el ex de los Cavaliers tiene claro que la oferta económica es igual de importante que el plan deportivo.

Para empezar, hay que dejar algo claro: sobre el papel, no hay ningún proyecto deportivamente más sólido y económicamente más permisivo con las estrellas (el próximo verano) que el de estos Boston Celtics. La base del futuro todavía está viviendo del contrato rookie y la estrella principal, que aún tiene que firmar la renovación, puede aspirar a la cantidad de dinero que quiera gracias a la política económica de la NBA. Con Tatum, Horford y un máximo, en principio, poca gente sería más feliz en este mundo que Kyrie Irving.

Durante la temporada han aparecido ya varios episodios imprevistos. El primero, cada vez más preocupante y que no parece que vaya a desaparecer pronto, es que la irregularidad de los verdes no remite. El equipo ha competido en casi todos los grandes escenarios (excepto en el Celtics 95-Raptors 118), pero ha mostrado desconexiones preocupantes en compromisos de menor calibre que están imposibilitando que tengan el factor cancha.

El segundo, que tampoco remitirá hasta que Irving firme un contrato extenso sea donde sea y que pensándolo fríamente tampoco es tan imprevisto, es la inquietud respecto al futuro de la estrella verde. Irving, que dijo en pleno media day que esperaba quedarse muchos años en Boston y ver su camiseta retirada en lo más alto del TD Garden, ya no transmite la misma sensación de seguridad y fiabilidad que hace unos meses.

El once del equipo de Brad Stevens nunca se casa con nadie y tiene claro que con el talento que posee es completamente capaz de condicionar la planificación deportiva de cualquier franquicia, por lo que se siente cómodo forzando la máquina. En su caso, cualquier desenlace es posible e incluso lo más surrealista que uno imagine tiene bastantes probabilidades de ocurrir. Su voluntad de ser trascendente, muy bien relatada en este artículo de The Athletic, le reafirma incluso más en la intención de querer ser juez y verdugo de su propio destino. Es por eso que, como venimos recalcando desde la primera frase del artículo, el aficionado tiene que saber que la única certeza acerca de Kyrie Irving es que es un jugador extraordinario.

 

Los Celtics se resienten. Roles confusos y ausencia de líder

Mientras siguen apareciendo rumores, los Celtics de Brad Stevens no encuentran la regularidad deportiva ni la química de vestuario. Los últimos partidos han puesto de manifiesto que los jugadores no se entienden y que la segunda unidad, inexplicablemente dado el nivel de los jugadores que la integran, no acaba de carburar. Kyrie Irving, que en muchas fases de la presente temporada ha mostrado el mejor nivel de su carrera, no está siendo capaz de revertir definitivamente la situación. Dicho esto, la estrella mantiene la calma e intenta tergiversar el relato señalando a varios de sus compañeros en función de quien considere que es el culpable de cada dinámica negativa.


Un equipo con tantos jugadores capacitados para brillar y con una gran carga de talento emergente como estos Celtics no podrá alcanzar su mejor versión posible si no suprime las discusiones y redistribuye los papeles de una manera más egoísta pero también más eficiente. Todos los jugadores han recibido acusaciones de culpabilidad por la inconsistencia del equipo en varios momentos de la temporada y, si somos sinceros, todos (incluso Brad Stevens) son parcialmente responsables de dicha situación.

Al final, en los despachos de Boston sólo hay una certeza: si Danny Ainge ve la necesidad de apretar el gatillo en verano por el bien del proyecto, lo hará sin titubear. Porque sí: cuando algunos expertos afirman que el reto de los Celtics es la década que comenzará el año 2020, son conscientes del margen que tiene el proyecto.

 

La llamada a LeBron James, un mensaje confuso para el entorno

La llamada a LeBron James, que el genio de los Celtics vendió como un acto de madurez, no deja de ser al fin y al cabo otra señal de la independencia emocional que siente Kyrie Irving. Su actitud de verso libre dentro y fuera de la cancha hace que estas acciones que nosotros podemos considerar incendiarias o hechas puramente para encender la mecha de la rumorología sean, tal y como él las interpreta y las describe, fruto de su propio timing.

Que Kyrie no cierre ninguna puerta no significa que actúe premeditadamente siempre. No es un buen líder, ya lo sabemos, pero estas declaraciones hay que contextualizarlas en un momento de emotividad y de necesidad de dar respuesta a una cuestión que no ha abandonado el entorno céltico esta temporada: la supuesta ausencia de un veterano. Aquí, a su manera, Irving quiso mostrar madurez y capacidad para corregir los errores de juventud que reconoce que cometió en Cleveland.

Pero no, que nadie cierre definitivamente esta puerta. Y que tampoco nadie lo haga diciendo que “Irving se fue de Cleveland para irse de LeBron”. Si bien estas declaraciones no son el motivo por el que Irving podría terminar en Los Angeles Lakers, sí hay algún otro que nos puede inducir a pensar esto (y más adelante lo veremos más profundamente). Irving busca un mercado grande, dinero y un proyecto deportivo que le permita sentirse líder. Y eso lo tiene a su alcance en cualquiera de las dos franquicias de Los Ángeles.

Irving en Los Angeles (Lakers o Clippers) tendría una proyección de marca y de futuro espectacular, y lo tiene absolutamente presente. Que nos desconcierte a nosotros no significa que él no tenga presente qué busca y qué tiene que hacer para conseguirlo. En el caso de Kyrie las gerencias, los compañeros y las franquicias no son más que simples vehículos para ser parte del libro de oro del baloncesto. 

 

New York, Kevin Durant y la sombra de un mercado potente

Aquí tenemos un nuevo ejemplo de mercado potente asociado a Kyrie Irving. En este caso, además, también se ve inmerso un nombre estrechamente ligado al del jugador con raíces australianas: Kevin Durant. En un intercambio de palabras durante el fin de semana del All Star, los dos mencionaron la ciudad de Nueva York ante periodistas, jugadores y gente famosa.

Sí, Irving ha vuelto a jugar con nosotros. Y lo peor es que hay quien se cree que Irving, conocedor de la atención que puede generar su decisión, y más aún cuando se le vincula directamente con Kevin Durant, anunció seriamente su intención de firmar con los Knicks en un escenario como el que había en Charlotte. Siendo conscientes de lo que implica su nuevo contrato y teniendo en cuenta también el factor KD, es altamente improbable (siendo suaves) que todo fuera fruto de una imprudencia.

Pero no, tampoco es indicativo de que Irving no vaya a firmar por los Knicks. Simplemente significa que su palabra, en este escenario y en este momento de la temporada, no tiene ningún tipo de valor. Y más de lo mismo en el caso de Kevin Durant. Si somos realistas, debemos reconocer que la franquicia de Nueva York (próxima al instituto donde él se formó) tiene el dinero y el potencial mediático para conquistarlo y crear un proyecto alrededor de los agentes libres que quiera.

 

Danny Ainge, ante la primera patata caliente del proyecto

Danny Ainge tiene la bonita manía de no salir perdedor en ninguna de sus apuestas. Es un director técnico con tendencia a tomar decisiones arriesgadas contando siempre, eso sí, con información adicional. Ainge suele esconder cartas y, lo que es mejor, el rival no es consciente de ello hasta tiempo después de haber cerrado el trato. Llegados a este punto, tras una reconstrucción ligera y agradable en base al draft , por primera vez se expone a caer desde una altura considerable: debe decidir si echa o no el resto por Kyrie Irving.

Que las cosas no van del todo bien en Boston este año no es ningún secreto. Irving quiere dinero, mercado y resultados, y sabe que en Boston puede tenerlo todo pero observa con inquietud el proceso de evolución de un núcleo joven que si bien ofrece grandes destellos no acaba de dar el salto definitivo al estrellato (en el caso de alguno esto se debe a la rotación). Y la impaciencia por los resultados, sabiendo que puede acabar desaprovechando -dependerá de la fase final- la primera bala del proyecto de futuro más atractivo de la liga, puede llevarle a explorar otros mercados con potencial económico para ofrecer y deportivo para desarrollar.

Una de las interpretaciones que podemos hacer de las declaraciones de Irving referentes a los jóvenes es que no considera que sean imprescindibles y que, a estas alturas de su carrera, ansía realidades. Y eso se traduce en un nombre: Anthony Davis. Puede ser, viendo la evolución de la liga, que sus palabras sean una invitación a Danny Ainge para que se mueva por la estrella de los Pelicans pese a que esto implique arriesgarse a perder todo lo que ha labrado por un año de una estrella que, mediante su entorno, ha dejado claro que quiere jugar en Los Angeles.

Quizás te pueda interesar

La crisis de los Boston Celtics es interna


 

Acabe como acabe, cada vez es más común que las estrellas de la NBA jueguen con la economía de las franquicias durante la agencia libre. Es una de las pocas veces que los jugadores tienen la sartén por el mango en las negociaciones y deben aprovecharlo con tanta sangre fría como sea posible, y eso es lo que está haciendo Kyrie Irving. Porque cuando hablamos de agencia libre ya sabemos que muy a menudo la partida se juega en un tablero deportivo donde los pozos y las casillas de volver a empezar tienen que ver con el número de ceros que lleve el cheque.

 

Comentarios

Más en Mercado

El mejor baloncesto NBA en tu correo

El mejor baloncesto NBA en tu correo

No te pierdas nada con nuestra newsletter semanal

¡Muchas gracias por suscribirte! ¡Preparáte!

Shares
Share This