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Opinión

Los Cavs se hunden y la lesión de Love empeora todo

Kevin Love será baja dos meses, aunque ni LeBron James ni Isaiah Thomas viven situaciones sencillas. Los Cavs naugragan.

Erik Drost (CC)

Los Cavaliers viven uno de los momentos más complicados de su hitoria. Sí, así es. Contar con el mejor jugador del planeta es un factor positivo indiscutible, pero LeBron James no es definitivo. Más allá de los evidentes problemas de rendimiento, los Cavs se encuentran en circunstancias enrevesadas en una semana decisiva para ellos. Y a esto se suma la lesión de Kevin Love para los próximos dos meses, otro All-Star más que cae en los últimos días.

 

Kevin Love, la aceptación del rol más desagradecido

Guillermo Mayol (The Wing)

Una de las polémicas en Cleveland estas últimas semanas es la supuesta enfermedad de Kevin Love. Muchos apuntan a problemas entre el producto de UCLA e Isaiah Thomas. Todo a raíz de una filtración sobre la reunión que mantuvo la plantilla tras la sonrojante paliza ante OKC. En esta reunión, según fuentes de ESPN, varios jugadores de los Cavs recriminaron a Love que se marchase del pabellón por enfermedad mientras eran masacrados.

Supuestamente la reunión terminó a las mil maravillas y se airearon los problemas, supuestamente. Pues bien, imagínense a Kevin Love. Un jugador con sus limitaciones, por supuesto, peca de suavidad, recurrente a las lesiones y considerado poco más que un jugador complemento, una falsa estrella para muchos. Le critican por todo esto, en ocasiones merecidamente, pero Kevin Love sabe perfectamente cómo funciona el equipo. Lleva en Cleveland más que la mayoría de la plantilla actual y conoce la marcha de LeBron James. Tiene uno de los roles más deagradecidos de toda la NBA y en Ohio no explotan sus virtudes, parecen esconderlas. Le tienen como esquinero y reboteador. Estuvo inmerso en constantes rumores de traspaso, hasta que una defensa fundamental sobre Stephen Curry contribuyó al anillo de Cleveland en 2016. Desde entonces los rumores tienen menos fuerza, pero continúa envuelto en un maltrato constante por parte de un buen número de seguidores, pese a marcar una muy buena temporada y merecer su participación en el All-Star Game. Y que por desgracia de perderá por segundo año consecutivo debido a lesión.

Con todo esto y su unión a Cleveland -porque Kevin Love sí que tiene vínculo con Ohio– aparece Isaiah Thomas, sin vínculo al equipo, para recriminarle abandonar el pabellón por enfermedad. Porque seguramente el mayor problema de los Cavaliers aquella noche era que Love se marchase, no ser destrozados y recibir la mayor humillación de su historia.

Y tras todo esto, un panorama nada alentador y menos motivador para un jugador, Kevin Love se perderá los próximos dos meses. Es de forma indiscutible el único miembro del equipo a la altura de LeBron James en lo que va de curso.

 

Isaiah Thomas, totalmente desestabilizado

Guillermo Mayol (The Wing)

¿Necesita tiempo Isaiah Thomas? Sí. ¿Está jugando mal? También. La situación del enano tampoco es sencilla. Tras una carrera de trotes y sin establecerse, Isaiah encontró en Boston su hogar. Ya no solo descubrió su asentamiento en la liga, sino que alcanzó el estatus de estrella de la NBA. Recibía el amor de los seguidores verdes mientras acribillaba aros en los momentos calientes. Escuchaba los cantos de «MVP, MVP, MVP» por parte del Garden. Isaiah Thomas vivía un sueño muy dulce. Hasta que Danny Ainge le traspasó.

Tengo la impresión de que Thomas no ha superado el traspaso. Expresa sus sentimientos en The Player’s Tribune y en Twitter deja perlas de vez en cuando, pero da la sensación de que una parte de Isaiah se quedó en Boston y no consigue avanzar.

Recibe críticas por su selección de tiro, algo que él mismo recriminó. «¿Para qué me han traído sino?». Y aunque tiene parte de razón, los Cavs precisan de movimiento de balón para jugar bien ofensivamente y olvidarse de los aclarados. Cuánto más retiene el balón en sus manos Thomas, peor para el equipo. Tampoco es ideal que lo haga LeBron James, pero uno de los dos es el mejor jugador del planeta.

Y a esto hay que sumar, aparte de sus supuestos problemas con Love, que Isaiah Thomas es considerado el nuevo confidente del propietario de los Cavs. Cómo puede ser que un jugador que lleva meses en Ohio y sin vínculo alguno sea el nuevo «espía» de Dan Gilbert. Escapa a toda lógica.

 

LeBron James se marchará de Cleveland de nuevo

170612 CLE at GSW Finals G5-22

En Cleveland necesitan un milagro mayor que el título de 2016 para que LeBron James se quede en su estado natal. Ni mucho menos es oficial, pero las sensaciones no indican otra cosa. Lo primero fue la marcha de David Griffin antes del Draft, GM de los Cavs y persona de confianza de LeBron, y ahí ya comenzamos a vivir un déjà vu de su marcha.

Los Cavs tienen problemas en el vestuario, falta comunicación -fuera y dentro de la pista- y físicamente están por debajo de equipos más jóvenes y atléticos. Todo lo que cuenta Ken Berger en Bleacher Report tiene sentido y destroza más aún a este equipo. Solo LeBron James y su presencia solventarían estos problemas. Necesitan que LeBron tome más partido que nunca y dice sentencia al equipo o de lo contrario se quedará fuera de Las Finales por primera vez desde 2011.

El trabajo de LeBron, como capitán y estrella, es conseguir que todos remen en el mismo barco. Porque ahora mismo no es la dirección, sino que estos Cavs están divididos y en naves opuestas. Y si Love y Thomas están en contextos poco favorables (por decir algo), y no olvidemos que son los dos jugadores más importantes tras el Rey, James tampoco lo tiene fácil. Su relación con Dan Gilbert es mala desde su primera etapa en Ohio y al echar la vista atrás piensa en que Eic Bledsoe y Paul George podrían ser sus compañeros de equipo. Más que quejarse, es frustrarse con el mal trabajo de la franquicia desde las oficinas.

Otro punto que empeora el panorama es la más que posible marcha de LeBron. Sus declaraciones y la incertidumbre que provoca indican que se marchará en verano (me sorprendería mucho si renueva) y está en todo su derecho. Qué poquito hacen los Cavs para retener al mejor jugador de su historia, un talento que jamás volverán a tener. Pero donde James no facilita el trabajo al front office es con sus respuestas. Gilbert le ha preguntado en más de una ocasión sobre su futuro y LeBron responde con evasivas. Está en su derecho de marcharse, pero si una parte de él piensa en ello, que seguro la hay, complica las decisiones de los Cavaliers con sus respuestas y frena su mejor activo, el pick de los Nets.

Y podríamos hablar del nivel de JR Smith y Jae Crowder, la defensa del equipo, la falta de jugadores versátiles, su asfixiante situación salarial o que tienen a la misma distancia a los Celtics que quedarse fuera de Playoffs.

 


 

Más allá de traspasos necesarios y refuerzos obligatorios, estos Cavs caminan hacia la destrucción. No existe un objetivo común, los jugadores tienen distintas metas y la química y el físico brillan por su ausencia. Lo que más me fascina es la cantidad de filtraciones que sufren y que no hacen sino alimentar sus problemas y mala imagen.

Juraría que esto era Cleveland, no Desembarco del Rey. Pero es manifiesto que, de seguir así, los Cavs terminarán en una tragedia digna de Juego de Tronos. La lesión de Kevin Love añade más presión y firma otro capítulo en esta funesta novela.

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