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Cavaliers y Warriors, un inicio en extrañas circunstancias

Los conjuntos de Ty Lue y Steve Kerr, favoritos en sus Conferencias, se enfrentan a serios problemas.

Erik Drost (CC)

Un año más daba comienzo una nueva edición de la mejor competición de baloncesto del mundo, la NBA, y un año más Cleveland Cavaliers y Golden State Warriors se presentaban como máximos aspirantes a todo, incluyendo por descontado el dominio en sus respectivas conferencias. Sin embargo, diez partidos más tarde nos encontramos con que las cosas no están evolucionando como se esperaba.

Si bien es cierto que a día de hoy los de Steve Kerr se encuentran en un buen estado de forma, y que además sigue siendo demasiado temprano como para comenzar a sacar conclusiones apresuradas, estas primeras semanas nos están dejando unos datos sobre ambos equipos que muy posiblemente no esperábamos encontrar, centrados estos en el costado defensivo.

 

Unos Warriors faltos de concentración

Teniendo en cuenta la perfección que ha exhibido en estos últimos años Golden State Warriors a la hora de ejecutar sus distintos sistemas tanto ofensivos como defensivos, llama la atención que se encuentren (acorde con NBA/Stats) con el décimo peor rating defensivo de la temporada (105.2 puntos cada 100 posesiones), un dato que para nada refleja la capacidad en este ámbito de los de la Bahía.

Esto, sin embargo, no quiere decir que estemos ante una debacle clara de las capacidades defensivas del equipo, sino que el principal problema del equipo reside un claro aspecto: el número de lanzamientos por partido que permiten a sus rivales. 91.2 son los tiros por partido que reciben los vigentes campeones, la segunda peor marca de la competición, la cual, obviamente, cuenta también con una explicación.

El primer dato que define este valor se encuentra en la cantidad de rebotes ofensivos que capturan sus rivales. En este aspecto, los Golden State Warriors son el peor conjunto de la liga, siendo el único al cual atrapan algo más de 12.4 rebotes ofensivos por contienda. Todos estos números se hacen posibles gracias a que como es de esperar, cuentan con uno de los ritmos de juego más altos de la competición, con el sexto específicamente, jugando a 103.71 posesiones por encuentro.

Scott Ripley Flickr

Por otra parte, el poco cuidado que están teniendo con el balón está resultando también un factor determinante. A día de hoy, los Warriors de Kerr son el cuarto equipo que más balones pierde por partido (17), y son a su vez el sexto conjunto al cual más robos de balon se le producen (8.8). Como es de prever, dichos datos se combinan en la respuesta final sobre el porqué de los problemas defensivos del actual campeón de la NBA.

En última instancia, observamos que el cúmulo de las anteriores circunstancias provocan que los Golden State Warriors sean el cuarto equipo que más puntos encaja a causa de pérdidas de balón (20.5), el tercero que más puntos recibe en segunda oportunidad (15.5) y el tercero que más puntos sufre al contraataque (14.6).

Con tantas cifras negativas en múltiples apartados parece obvio que los de Stever Kerr todavía tienen bastante trabajo para seguir puliendo por delante, pero todo ello parece resumirse en dos simples puntos: concentración y esfuerzo. Cerrar el rebote, cuidar el balón y bajar rápidamente a defender son características del juego que deben producirse a costa de la concentración y la garra de los propios jugadores, unos aspectos que deberán mostrar con más asiduidad de ahora en adelante.

 

Cleveland Cavaliers y una serie de catastróficas desdichas

La gran diferencia en la situación actual entre Golden State Warriors y Cleveland Cavaliers, además de claramente un balance mucho más positivo para los primeros, es que el conjunto de Steve Kerr tiene potencial y herramientas de sobra para corregir las dificultades que se están encontrando, mientras que del equipo de Tyronn Lue no podemos decir lo mismo.

Durante la pasada campaña ya fue posible comprender que el principal problema de los de Ohio se encontraba en la capacidad defensiva de sus jugadores, algo que esperábamos intentaran corregir durante el verano. Nada más lejos de la realidad, pues a pesar de sumar a Jae Crowder, un excelente defensor multiposicional, compensaron el efecto de este con los añadidos de Dwyane Wade, Jeff Green y Derrick Rose, además de la renovación de Kyle Korver (y el todavía lesionado Isaiah Thomas).

En todo esto no hay que tener en cuenta solo nombres, sino también el hecho de que a día de hoy, los Cleveland Cavaliers se muestran como un equipo falto de dinamismo, química y, en general, compromiso. Lo peor de ello es que las principales dificultades se concentran en los quintetos titulares, de los cuales podemos encontrar unos datos completamente terroríficos.

Tabla confeccionada por FanRag Sports

Tabla confeccionada por FanRag Sports

En estas dos tablas confeccionadas por los compañeros FanRag Sports mediante estadísticas oficiales de la NBA, nos encontramos con una primera tabla en la que podemos ver los distintos quintetos iniciales que Tyronn Lue ha probado a estas alturas de la temporada, mientras que en la segunda tabla observamos los números de estos durante únicamente el primer cuarto de partido.

Es fácilmente apreciable que prácticamente todas las combinaciones de jugadores han supuesto un completo fracaso en las aspiraciones de Cleveland Cavaliers, a excepción de una pequeña muestra en la que aparece Iman Shumpert, el cual a día de hoy se encuentra inactivo a causa de una lesión que le mantendrá todavía unas cuantas semanas alejados de las canchas.

Los números más catastróficos aparecen especialmente durante el primero cuarto de todos los partidos, un período de tiempo en el que los Cavs logran situarse como el peor conjunto de toda la competición. A su vez, obsveramos como el Net Rating de las distintas combinaciones de jugadores es considerablemente peor durante estos minutos iniciales, una muestra que permite ver una clara falta de actitud por parte del equipo, algo totalmente inaceptable dada la cantidad de experiencia que dicho conjunto presenta.

Utilizando una perspectiva más amplia (mediante Basketball-Reference), observamos que únicamente cuatro quintetos distintos de los Cavaliers han logrado sumar una valoración positiva durante sus minutos en pista, y lo peor de todo esto es que solo uno de los mismos ha sido utilizado durante algo más de 10 minutos de juego (11 más exactamente).

Si reducimos drásticamente el cono de visión de estos apartados, no nos queda más que concluir que solo Jae Crowder y Tristan Thompson parecen estar cumpliendo con las expectativas defensivas que merece un equipo teóricamente aspirante a todo. A estos dos jugadores podríamos posiblemente añadirle el nombre de Iman Shumpert, aunque hasta que no vuelva de su lesión y demuestre poder encontrar el ritmo de competición, las muestras sobre su impacto son demasiado limitadas.

Erik Drost (CC)

Por último, y en una nueva diferencia con respecto a Golden State Warriors, en Cleveland Cavaliers el principal problema lo encontramos en que, simplemente, los equipos anotan con una soberbia facilidad ante sus «defensas». No es necesario mirar demasiados minutos de juego de los Cavs para darse cuenta de que un pick&roll es todo lo que hace falta para provocar un completo caos en la coordinación defensiva del equipo.

Si sumamos la ejecución de jugadas simples ante el constante movimiento de balón, el resultado final nos ofrece datos como ser el sexto equipo que más triples por encuentro permite (32.1), y a su vez siendo el único al cual anotan más del 40% de los mismos (41.7%), un completo despropósito. Lo cierto es que en general, los Cavaliers son el cuarto equipo con el peor porcentaje de acierto del rival, permitiendo en última instancia un 47.7% de acierto en tiros de campo.

 


 

Todos recordamos cómo hace escasos días LeBron James no dudaba en declarar que todavía era muy temprano como para que empezaran a preocuparle los resultados del equipo, por negativos que puedan ser. Sin embargo, una imagen vale más que mil palabras, y la frustración que pudimos ver especialmente en el encuentro ante Atlanta Hawks no la muestra un conjunto de individuales totalmente despreocupado.

Como se ha indicado en el artículo, el principal problema de todo esto es que los Cavs realmente no cuentan con piezas en su plantilla que puedan cambiar la cara defensiva del equipo. Solo un esfuerzo colectivo por tal de intentar cubrirse los unos a los otros podrían, en cierta medida, ayudar a coser la infinidad de agujeros que muestra su defensa, aunque extrañamente les terminaremos de ver siendo un equipo referencia en este apartado.

Algo alejados del drama y la tragedia de los de Ohio nos encontramos con los Warriors. Aunque ya lo hemos mencionado, los problemas de inicio de temporada del conjunto entrenado por Steve Kerr apuntan a solventarse con el paso de las semanas, sobre todo cuando en ese mismo conjunto siguen estando hombres como Kevin Durant, Draymond Green y Klay Thompson, jugadores con una increíble y muy versátil capacidad defensiva.

Como siempre, extraer conclusiones con tan pocos partidos jugados es algo arriesgado de hacer, pero lo cierto es que las dudas sobre la capacidad defensiva de Cleveland siempre estuvieron presentes, y ahora que parecen estar confirmándose poco a poco, parece imposible vislumbrar una opción que les permita ser estables en este apartado a largo plazo.

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