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La reválida de Carmelo Anthony y su encaje en Houston

Con las aspiraciones de los Rockets y el prestigio perdido del jugador en juego, D’Antoni debe dar con la fórmula.

Carmelo Anthony quiere volver por sus fueros con los Rockets.

Carmelo Anthony quiere volver por sus fueros con los Rockets. / Foto: Keith Allison (CC).

No hace tanto tiempo, dudar de la calidad de todo un diez veces All-Star y triple medallista de oro olímpico entraba en el terreno de la osadía. Con sus seguidores acérrimos y sus detractores, el que fuera estrella indiscutible de los Denver Nuggets y los New York Knicks respondía cada noche sumando actuaciones anotadoras al alcance de muy pocos, pero siempre faltaba algo.

Carmelo Anthony no obró el milagro necesario para optar a un título en La Gran Manzana y acabó buscando un proyecto mucho más ambicioso para alcanzar el éxito. Precisamente fue en Oklahoma donde su figura se convirtió en una caricatura; un chiste encapuchado.

Juntarse a Russell Westbrook y Paul George con la elástica de los Thunder fue, como muchos pensaban ya desde el inicio de la temporada, crónica de una muerte anunciada. Carmelo Anthony no supo adaptarse a un esquema en el que no llevaba la voz cantante, y eso se tradujo en la peor temporada de su carrera profesional.

Después de un fiasco de campaña, el natural de Maryland se vio traspasado rumbo a unos Atlanta Hawks en plena reconstrucción para días más tarde tener la libertad de escoger su nuevo destino. La opción de unirse a los Rockets se convirtió en realidad y nos encontramos ante una tesitura algo compleja. ¿Qué será de Anthony en Houston?

 

Sacrificio para volver a la élite

Unirse a las filas de un equipo teóricamente aspirante requiere dejar algo atrás. Carmelo Anthony ha escogido una franquicia que con los contratos de James Harden y el recientemente renovado Chris Paul, además de la presumible ampliación de contrato de Clint Capela, tenía un espacio salarial bastante limitado. El ex de los Thunder ha tenido que sacrificar gran parte de su caché para enfundarse la camiseta de los Rockets, por lo que ha tenido que estampar su firma por un mínimo de veterano.

Carmelo Anthony percibirá algo más de dos millones de dólares por temporada al formalizar su ruptura con los Hawks y hacer la maleta rumbo a tierras tejanas. Un sueldo que, desde luego, se acerca mucho más a lo que vimos en Oklahoma City que a lo que se podría llegar a esperar de él. A sus 34 años, Melo ya no es el cabeza de cartel y por lo tanto no puede cobrar y jugar como si lo fuera. Ya se ha comprometido a lo primero, y en cuanto a lo segundo… mejor no apostar.

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Aparte de un bajón estadístico y de sensaciones sobre la pista bastante notable, la actitud de Carmelo Anthony no ha ayudado a reformar su figura de cara al público. Ya desde sus primeros pasos como miembro de los Thunder, la simple idea de tener que empezar algún encuentro desde el banquillo le provocaba una sonrisa de superioridad algo altiva. Complejo de estrella que no ha dejado atrás en sus primeras comparecencias con su nuevo equipo.

Tras una campaña de adaptación nula al lado de Westbrook, George y compañía, Anthony debe replantearse la altura de sus humos en esta nueva etapa. El técnico Mike D’Antoni ha sido un gran activo para que el alero llegase a Houston, y seguro que desde sus primeras conversaciones durante la Summer League de Las Vegas ambos dejaron claro el rol dentro del esquema.

 

Carmelo Anthony, el especialista

Carmelo Anthony tiene que acoplarse a su papel en estos Rockets.

Carmelo Anthony tiene que acoplarse a su papel en estos Rockets. / Foto: Basket Infos

Y no hablamos precisamente de un sistema sencillo. Desde la llegada de D’Antoni, los Rockets plantean el que quizás sea el baloncesto más característico de la competición. La erradicación de la media distancia o el uso y abuso del lanzamiento de tres se han convertido en marcas registradas, y ninguna incorporación va a cambiar el rumbo de la franquicia sobre la pista. Carmelo Anthony llega para cumplir una función muy concreta y no va a desestabilizar el núcleo construido por Daryl Morey desde los despachos.

Lógicamente, y más durante los primeros pasos, ambas partes deben encontrar un equilibrio; el punto medio que logre cumplir las necesidades del individuo y del equipo hasta llegar a una comunión casi perfecta. Carmelo Anthony seguirá jugándose sus tiros de toda la vida, aunque es de suponer que la cantidad y la regularidad de los mismos serán bastante más limitadas.

Melo tendrá que explotar dos tipos de acciones básicas en la parcela ofensiva. Una de ellas, muy a tono con las costumbres de su nuevo equipo, será su acierto desde el triple. El de Maryland viene de firmar su campaña más «especializada» en estos lares con una media de seis lanzamientos desde la larga distancia por encuentro por tan solo nueve en la zona de dos puntos. El acierto en estas situaciones de tiro se mantiene sobre el 35% en cursos recientes, lo que le coloca a la altura de nuevos compañeros como James Harden y Eric Gordon; los máximos exponentes de este arte en la plantilla de los Rockets.

El tiempo de Carmelo Anthony con el balón en las manos debería ser prácticamente fugaz; aprovechando situaciones de Catch&Shoot, tiros tras bloqueos y los triples desde las esquinas tan característicos de Houston. D’Antoni sabe que con un Melo entonado puede encontrar una mina, ya que sus porcentajes, exceptuando un paupérrimo 23% desde la esquina izquierda, son muy positivos (37% en triples en Catch&Shoot y 40% desde la esquina derecha).

Pero no solo de ataque vive el hombre, o en concreto el jugador de baloncesto. Su integración en ambos costados de la pista debe ser absoluta para que los Rockets puedan sacar el mejor rédito a esta nueva contratación. Carmelo Anthony no se ha caracterizado por dejarse los cuernos en defensa, aunque por condiciones podría ser un factor mucho más diferencial. Cierto es que el ex de los Thunder no goza actualmente de una capacidad atlética envidiable, por lo que su técnico debe cubrir ese presumible agujero.

Y aquí es donde la presencia de P.J. Tucker se antoja capital. D’Antoni deberá formar con un pilar defensivo junto al alero de Maryland para paliar esta debilidad, y con la marcha de Trevor Ariza este perfil no abunda precisamente en la plantilla tejana. Veremos si Anthony se presta a esta ardua tarea como también lo tendrá que hacer en el rebote con la presencia de quintetos pequeños en cancha. Carmelo va a tener que sudar la camiseta.

 

La estrella denostada

Es evidente que no nos encontramos ante un jugador en plenas facultades. O dicho de otra forma, Carmelo Anthony no está gozando de su mayor pico de fama precisamente. La contratación de un jugador de sus características por parte de una franquicia que, sobre todo por el rendimiento en la temporada pasada, debería al menos inquietar a los Golden State Warriors y a la totalidad de rivales en la NBA. Pues parece que no.

Los nuevos gurús de la predicción deportiva, o casas de apuestas para los amigos, han dado una muestra muy clara de lo que significa esta nueva unión. La llegada de Melo a Houston ha hecho descender la probabilidad de que los Rockets puedan hacerse con el ansiado anillo el próximo año. Cualquiera diría que se han hecho con un diez veces All-Star.

Pero qué se puede decir. Efectivamente, contar con un jugador que no ha conseguido adaptarse a las necesidades de sus equipos no parece la decisión más sabia. Por rendimiento sobre la pista, la decadencia de su juego es meridianamente obvia, no obstante, no es lo más preocupante. Al fin y al cabo, Carmelo tiene calidad para acoplarse al rol que D’Antoni precisa de su figura.

La actitud frente a su nueva realidad en el panorama baloncestístico no ha sido ejemplar, y no ha tardado en demostrar que, por el momento, no va a cambiar. Poco le ha hecho falta para echar balones fuera sobre su anterior etapa con los Thunder. El alegato se resumió en un punto cogido con pinzas. Básicamente, su excusa se fundamenta en haber llegado tarde a la plantilla, que todo fuera algo inconsistente y, por supuesto, que nadie le ayudó a la adaptación. Claro que sí.

Cualquier jugador en decadencia admitiría sus errores, pero Melo sigue pensando en grande. Si alguien creía que sus humos iban a bajar tras ser traspasado y cortado en un par de días… ¡Error! Parece que la idea de partir desde el banquillo sigue muy lejos de su cabeza.

«Sé cómo jugar al baloncesto. Lo he estado haciendo durante muchos años. Cuando crea que estoy listo para ese rol, aceptaré ese papel».

«No voy a hacerlo en una situación en la que todavía me veo capacitado y sé lo que puedo hacer. Al fin y al cabo, la gente que realmente importa sabe de mis capacidades y lo que hago sobre la cancha».

Cabe recordar que su carrera en Oklahoma City comenzó con el mismo tipo de declaraciones, y todos sabemos cómo acabó la función.

 


 

En una Conferencia Oeste todavía más reforzada, los Houston Rockets necesitaban subir la apuesta para no perder su estatus de aspirante. Las vicisitudes del mercado han enviado a Carmelo Anthony en bandeja de plata, pero tiempos pasados suelen ser mejores.

Parece arriesgado calificar aún esta firma cuando lo más importante todavía sigue en el aire. El éxito de la unión Melo-Rockets dependerá de la implicación del alero con el proyecto y las demandas que surjan de éste. Aquel jugador que lanzaba más de 20 veces cómo y cuándo quería en los Knicks tiene que quedarse atrás para dar paso a una versión mucho más funcional para su nuevo equipo. Habrá quien aún confíe en que Carmelo remonte el vuelo, pero visto su historial cualquiera se atreve a apostar. Los Rockets lo han hecho, y ya veremos si no acaban arrepintiéndose de lo lindo.

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