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Bojan Bogdanovic, un obrero en Indianápolis

El plomizo camino que el alero croata ha recorrido hasta alcanzar la cima NBA.

Bojan Bogdanovic es el currante a la sombra en los Pacers | Alejandro Gaitán (The Wing)

Bojan Bogdanovic es el currante a la sombra en los Pacers | Alejandro Gaitán (The Wing)

Por su actitud, parece un estibador. Si observamos su sacrificio, un guerrero. Juzgando su salud capilar, Frank Sobotka. Sin ser ninguna de las tres etiquetas anteriores un rastro perfecto para dar con él, se asemejan bastante a la verdad que rodea a Bojan Bodganovic. Nacido en Mostar (Bosnia-Herzegovina) en 1989, este alero ha demostrado que, para ser un jugador apto en la mejor liga del mundo, no vale sólo con tener talento, también hay que ser un cabrón duro como el acero.

Cuando el 23 de enero, en un partido ante los Raptors en Indiana, Oladipo decía adiós a la temporada tras una trágica jugada con Siakam, el batallón creado por Nate McMillan parecía despedirse en lo anímico y lo deportivo de la temporada. Un golpe así de duro era casi imposible de asimilar por el peso de Víctor en el equipo. Líder en la cancha y el vestuario, Oladipo ejemplificaba a la perfección la ética de trabajo tan salvaje que McMillan había impuesto en los Pacers desde su ascenso a técnico jefe en el verano de 2016.

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Sin embargo, el equipo no se hundió. Más bien todo lo contrario. A pesar de perder los cuatro encuentros que sucedieron a la victoria pírrica ante los canadienses, ganaron ocho de los nueve siguientes, ascendiendo así a la tercera plaza de la Conferencia Este. Todo un milagro viendo las plantillas de los cuatro colosos (Bucks, Raptors, Celtics y 76ers) llamados a instaurar una nueva dinastía tras el éxodo del chico de Akron.

Seis hombres tienen la culpa de que los Pacers sobrevivan a la tragedia y sigan en la lucha más noble que el estado de Indiana ha vivido en el último lustro: Bojan Bogdanovic, Thaddeus Young, Darren Collison, Cory Joseph, Myles Turner y Domantas Sabonis. De entre todos ellos, brilla con luz propia Bojan, pues es el que más saborea estos años de gloria a la americana tras tantos tropiezos previos en el viejo continente.

La 2018/2019 es su mejor obra a nivel estadístico y emocional. Está en máximos de carrera en puntos (17,7 de media), porcentaje de acierto en tiro de tres (.429), porcentaje de acierto en tiro de dos (.577), rebotes por partido (4,1), asistencias (1,8) y robos (0,9). Más allá de lo que arrojan los números, hay una certeza real y tangible de que Bojan ha mutado en el pilar que los Pacers necesitaban tras perder a Oladipo.

Un cuerpo y un alma al que buscar en días de barbecho y en días de orgía. La NBA ya conocía su versión killer, especialmente vistosa en la serie de playoffs ante los Cavaliers la temporada pasada, pero ahora estamos degustando con exquisito apetito al Bogdanovic total.

Claro que no fue fácil (nunca lo es) llegar y consolidarse en la élite más brutal del planeta. El talento le acompañó desde bien jovencito, pero el resto de atributos no. Tras cuajar una actuación sobresaliente (más de veinte puntos de media) en el Eurobasket sub-16 disputado en España en 2005, el Real Madrid se hizo con los servicios de Bogdanovic. Sin embargo, la coyuntura de aquel Madrid le impidió poder tener una oportunidad con los mayores.

Tras una cesión a su club de procedencia, el Zrinjski de Mostar, varios pasos por la LEB de mano del Madrid, una nueva cesión al Murcia en 2008 y la imposibilidad de ganarse un hueco en los esquemas de Messina a su regreso a la capital, Bojan se dio por vencido. La Cibona de Zagreb llamó a su puerta y no dudó en abrirles. Su talento natural y las características de la liga adriática fueron alicientes más que suficientes para incrementar su caché y acabar fichando por el Fenerbahçe. En Turquía acabó de redactar su carta de presentación como promesa absoluta del baloncesto europeo.

Mientras tanto, tuvo que limar sus vicios y defectos para poder ganarse un hueco en la selección croata, donde ahora es el líder junto a Saric. Miami se lanzó a por sus derechos, aunque el destino quiso que empezase su andadura en la NBA en los Nets, donde estuvo dos temporadas y media. Pese a no ser titular, aprovecho de forma notable los minutos de los que dispuso para demostrar al establishment americano que él no era un blanquito con talento más.

Traspasado a mitad de la campaña 2016/2017 a los Wizards, disputó con la franquicia capitalina los primeros playoffs de su vida. En concreto, dos series. Una primera ronda ante los Hawks en la que los Wizards vencieron 4-2 y él se fue a los 9,7 puntos de promedio. En semifinales, vieron como los Celtics accedían a la final del Este tras llevarse la serie en el séptimo encuentro. Pese a todo, Bojan se fue hasta los 8,1 tantos de media.

En el verano de 2017, los Pacers apostaron por él a razón de 10 millones de dólares por año. Integrado a la perfección en los esquemas de McMillan, Bojan Bogdanovic ha demostrado ser mucho más que un complemento anotador. Es un líder en la sombra, un francotirador con conciencia de clase. Aúna el talento anotador de sus antepasados baloncestísticos (como Drazen), pero le añade esos gramos de superación y dedicación tan americanos que han cautivado al público del Estado por excelencia del conglomerado NBA. Indiana a tus pies, Bojan.

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