«Estimado primer ministro Carney», escribió el jueves el presidente Donald Trump en Truth Social. «Por favor, entregue esta carta para indicar que la Junta de Paz le retira su invitación a unirse a Canadá en lo que será la Junta de Líderes más prestigiosa jamás reunida. ¡Gracias por su atención a este asunto!»

Todo lo que Trump ha hecho la semana pasada lo ha hecho parecer mezquino, artificial y mezquino. Comenzó su último drama para Groenlandia quejándose de haber sido ignorado para el Premio Nobel de la Paz y lo terminó sacando a Mark Carney de su «junta de paz». Para Trump, nada –ni siquiera la paz– supera su despiadado transaccionalismo.

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