Una de las grandes historias del regreso de la danza, una de las historias más largas, se puede encontrar aquí mismo en el Área de la Bahía de San José.

En días del año de importancia cultural, los artistas de la comunidad de Danza Azteca se reúnen para recrear las danzas de sus antepasados. A menudo van vestidos con vestimentas elaboradas con tocados de plumas y colgantes de cuentas, y usan sonajeros de vainas en los tobillos que suenan como gotas de lluvia. Hay tambores de madera tallados con pieles de animales e instrumentos de viento hechos con caracolas y la fragancia de la savia de una planta ardiente llamada kapal.



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