Lunes 2 de marzo de 2026 – 00:00 WIB
Larga vida a Teherán – La figura de Ali Jamenei vuelve a estar en el foco mundial después de que fuera reportado su muerte en un ataque lanzado por Estados Unidos e Israel en Teherán. La partida del Líder Supremo de la República Islámica del Irán ha entristecido profundamente al pueblo de Irán. El gobierno local también ha declarado respetuosamente 40 días de luto.
A pesar de esta triste noticia, el nombre de Ali Jamenei no es nuevo en el escenario político mundial. Nacido en la ciudad santa de Mashhad el 19 de abril de 1939, Jamenei creció en una familia religiosa. Es el segundo hijo de Seyyed Javad Khamenei, un clérigo conocido por vivir con sencillez e inculcar fuertes valores religiosos a sus hijos. Desplázate para saber más, ¡vamos!
Desde niño, Jamenei tuvo la idea de resistir al régimen del Sha que gobernaba Irán. Cuando era adolescente, escuchó los discursos de Nawab Safavi oponiéndose a las políticas del Sha, que consideraba antiislámicas. Este momento se convirtió en el punto de partida de su implicación en el movimiento revolucionario.
En 1962, Jamenei se unió a las filas de partidarios de Ruhollah Jomeini, la figura central de la Revolución Islámica de Irán. Durante unos 16 años estuvo activo en el movimiento clandestino que se oponía al régimen del Sha. Sus actividades políticas llevaron a que Jamenei fuera arrestado y encarcelado varias veces, incluso en la prisión conjunta de la Policía y SAVAK en Teherán. También fue exiliado y se le prohibió dar conferencias porque se lo consideraba un peligro para el régimen.
A pesar de las presiones y amenazas, Jamenei no cedió. Después de que la Revolución Islámica de 1979 derrocara al Sha, se convirtió en una de las figuras clave en la formación del nuevo gobierno. Su carrera política siguió creciendo hasta que se desempeñó como presidente de Irán durante la guerra entre Irán e Irak en la década de 1980.
Un hito importante en su vida se produjo en 1989, cuando fue nombrado Líder Supremo de Irán en sustitución del fallecido ayatolá Ruhollah Jomeini. Desde entonces, Jamenei ha ostentado el poder supremo en Irán, supervisando las políticas políticas, militares y religiosas del país.
Bajo su liderazgo, Irán fortaleció su aparato militar y paramilitar como parte de su estrategia de defensa nacional. Su dura postura hacia Estados Unidos e Israel ayudó a moldear la dinámica geopolítica de la región de Medio Oriente durante más de tres décadas.
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Ahora, con la noticia de su muerte, Irán afronta un nuevo capítulo en su historia política. Ali Jamenei es recordado como una figura central en la trayectoria de la República Islámica de Irán: un clérigo y político que desempeñó un papel importante en la configuración del rumbo del país desde la era revolucionaria hasta el presente.















