A medida que los efectos del cambio climático se intensifican, se ha convertido en una práctica estándar que las grandes corporaciones prometan su apoyo a la sostenibilidad ambiental. Así debe ser, porque la participación corporativa genuina es esencial para el éxito de nuestra respuesta colectiva, y tiene buen sentido comercial.

Sempra, una de las empresas de servicios públicos más grandes de California, no es una excepción, con compromisos de «reducir las emisiones actuales y futuras de gases de efecto invernadero» y «proteger y preservar la biodiversidad». Lamentablemente, estas palabras no concuerdan con los planes de Sempra de construir un destructivo proyecto de combustibles fósiles en el Golfo de California, también conocido como Mar de Cortés. Este estrecho de México alberga una rica biodiversidad inigualable en cualquier parte del mundo.

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