Unos Juegos Olímpicos que ya eran difíciles empeoraron para Lindsey Vonn. La esquiadora de 41 años reveló el miércoles que su perro, Leo, había muerto un día después de finalizar su regreso olímpico.

Vaughn anunció la noticia en Instagram, teniendo que despedirse de Leo desde su cama de hospital en Italia.

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