Si bien las empresas de redes sociales son en muchos sentidos villanas que no han hecho lo suficiente para proteger a los niños en sus plataformas, no se les debe responsabilizar por afirmaciones de que están creando entornos en línea adictivos y dañinos.

La semana pasada comenzó un juicio en el Tribunal Superior de Los Ángeles contra los gigantes tecnológicos YouTube e Instagram presentado por una mujer identificada en documentos como Calle GM. (TikTok llegó a un acuerdo con él antes). Los demandantes afirman que estas plataformas fueron creadas específicamente para la adicción de los niños. La suya es una de las más de 2.500 demandas pendientes actualmente basadas en diversos reclamos legales contra las corporaciones más grandes del mundo.

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